Mi experiencia en Kindle

Amazon Kindle anuncia su desembarco más allá de los EEUU y el sector editorial se pregunta qué pasará.

Ésta es mi experiencia, 1. como autora y 2. como lectora (y mi respuesta a la pregunta de Carme).

1. Publicamos mi novela Una mujer como tú en Amazon Kindle en el mes de junio. Ayer presenté el caso de estudio en el Liber. Estas son las conclusiones:

  • Sin visibilidad no hay venta.
  • Amazon no es una librería: es un buscador. Por tanto, los ebooks deben tratarse como contenidos digitales susceptibles de ser optimizados.
  • El factor crítico para que sean visibles son las etiquetas (tags). También importan las categorías (determinantes para aparecer en el ranking de los más vendidos) y la portada.
  • La elasticidad del precio no está clara. Importa señalar que Amazon tiene potestad para modificarlo sin consultar previamente al editor.

2. Soy propietaria de un Kindle desde agosto de 2008. En estos 14 meses, he comprado 11 ebooks (excluyendo mi novela). En papel y para el mismo período habré leído una cantidad significativamente superior. En mi caso, el dispositivo lector no canibaliza el libro en papel, porque la experiencia lectora es muy distinta. Todavía no estoy habituada a la lectura en pantalla (quizás porque me paso el día delante de una) y la experiencia me parece «lectura low cost».

El futuro del libro no está sólo en la aparición de nuevos dispositivos de lectura. Nos encontramos en una fase incipiente. El ebook hoy me recuerda los primeros sitios web corporativos: las empresas publicaban la memoria anual en html, es decir, volcaban un contenido existente a otro formato y listos. Ahora estamos haciendo lo mismo: pasar del word (o .txt) a ePub o a MobiPocket. Pero la revolución verdadera requerirá que sepamos cómo podemos enriquecer esta experiencia lectora aportando contenidos que el papel no soporta (enlaces, sin ir más lejos). No se trata de pasar del papel a la pantalla, sino del texto al hipertexto.

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