Y tú, ¿qué marca eres?

Sin ti no hay marca

brand

¿Sabes cuál es el ingrediente imprescindible en la construcción de tu marca personal?

Tú.

Cuando me consulta un/a profesional que quiere aumentar su visibilidad, le pregunto en primer lugar qué es lo que hay que hacer visible.  Me responde hablándome de su proyecto: raras veces me habla de su marca. Y entonces llega el momento de la verdad.

¿Cuáles son tus rasgos singulares? -le pregunto.  ¿En qué te diferencias para que podamos diferenciar tu proyecto?

Silencio. A veces no se lo ha planteado. En otras ocasiones, se lo ha planteado y no lo ha formalizado. Por suerte, todos tenemos una intuición y una intención, y sobre ambas podemos construir.

Siempre digo lo mismo:

Sólo puedes construir tu marca de dentro hacia fuera.

Si sabes cómo eres, tu marca será más nítida y, por tanto, más visible. Después de más de veinte años trabajando en Branding personal, me queda claro que los profesionales que mejor se conocen y mejor entienden sus objetivos son los que han construido marcas más fuertes. No hablo de famosos: la marca y la fama no son sinónimos. Hablo de visibilidad relevante. De que les reconozcan en su sector.

¿Por qué?

Porque las marcas más eficaces son las que más se acercan a la persona que representan. Son las que describen de forma veraz los valores de la persona.

Porque si no sabes dónde vas, tu marca personal no ira a ninguna parte (no importa el número de followers que tengas). En la ilustración que acompaña este post verás la marca como un sistema solar, cuyo centro es tu misión. Todo lo demás –los seguidores en Facebook, el blog, tu foto- está en función de ti. De lo que te propones. De tus valores. De tus metas.

Sin ti no hay marca.

Sólo puedes construir tu marca de dentro hacia fuera.

 

Suscríbete y haz que tu talento sea más visible.

El poder de la felicitación

Ayer me desperté con  un correo personal muy agradable,  en el que un lector me felicitaba. Que un libro sea tan bien recibido que su lector se tome la molestia de decírtelo es muy reconfortante. Podría resultar adictivo incluso.

El mensaje me ha puesto a pensar sobre las felicitaciones y he llegado a esta conclusión. Sólo hay una cosa mejor: felicitar tú.

No hablo de “quedar bien”. Hablo de conocimiento interior, en plan práctico: del que sirve para ordenarnos y ordenar nuestra visibilidad.

Si te paras a pensar, felicitar sinceramente a otra persona requiere una toma de posición. La felicitamos porque:

–          Nos ha sorprendido gratamente

–          Hemos aprendido una cosa nueva

–          Nos ha solucionado un problema

–          Nos ha consolado

–          …

Para felicitar a otra persona hemos detectado previamente su mérito.

Felicitar es reconocer  el valor de otro. Por tanto, felicitar es reconocerse. Como señala de  forma muy clara la Dra. Maria Nemeth: “No es por casualidad que admiramos a otra persona. Dicha persona posee determinadas cualidades que resuenan en nosotros y que dicen tanto de nosotros como de ella”.  Sólo podemos reconocer los valores que nosotros mismos poseemos.  Si no tienes un determinado valor, no puedes verlo en el otro. No lo reconoces y no le podrás felicitar.

Al reconocer el mérito de otra persona estás contribuyendo a su visibilidad, reforzando su confianza y apoyando su talento. Sólo por esto ya vale la pena felicitarle, como señal de respeto y de agradecimiento. Pero es que además al felicitar a una persona estás reconociendo en ella los valores que te definen a ti.  Su mérito forma parte de tu visión del mundo.

La próxima vez que realices un ejercicio de introspección para posicionar tu marca (en este libro te propongo algunos) y te preguntes cuáles son tus valores, piensa en a quién felicitarías y por qué. Y escucha con atención tu propia respuesta. NB: Y, ya puestos, ¡felicítale!

PD: La imagen procede de este pin.

 

 

Suscríbete y haz que tu talento sea más visible.

La marca personal, inconfundibleMENTE

Al regreso de vacaciones nos encontramos con un trabajo que a menudo nos desanima y nos preguntamos qué podríamos hacer para ganar dinero con lo que nos gusta.

Eso mismo me preguntó Julio Muñiz, productor y presentador del podcast InconfundibleMENTE. Julio desde Miami y yo en Barcelona hablamos de:

Cómo ganar dinero con lo que te gusta
Por qué es tan importante hoy ser visible
Cómo saber cuál es tu propósito
Qué sucede con tu marca personal si trabajas para una empresa
En qué redes sociales tienes que estar
Cómo ser visible si eres introvertido/a
Cómo armar una buena red de contactos y
Cuál es el hábito que más me ha cambiado la vida.

Puedes escuchar la entrevista entera en este enlace.

Suscríbete y haz que tu talento sea más visible.

Marca personal: Lo que tiene sentido

Por reseñas y mensajes constato que, 13 y 11 años después de que se publicaran, mis dos “clásicos” (yo les llamo así) se siguen leyendo. Me refiero a Y tú, ¿qué marca eres? (1ª ed: 2007) y Marketing para escritores (2009).

Para mi esta longevidad tiene todo el sentido vital y profesional.

Hoy lo difícil no es que te publiquen (para eso está Amazon y todas las otras opciones de autoedición): lo difícil es que te lean.

Y este reto rige para cualquier otro tipo de contenido: videos, tuits, podcast. Lo más difícil no es generar contenido, aunque es cierto que exige dedicación. Lo difícil es llegar a tu destinatario/a.

Por eso necesitamos una marca personal que nos diferencie.

Construir la propia marca es cansado. Me encantaría anunciar que no hace falta tener una, que la marca es un lujo solo para famosos y que mejor nos dedicamos a otra cosa.

Pero visto el sistema en el que operamos, saturado y competitivo, la marca es imprescindible.  Y en tanto en cuanto operemos en ese sistema, lo que podemos hacer es construir la propia de modo funcione y nos sintamos cómodos.

Si escribes y  quieres reforzar tu marca personal para que tu obra llegue a los lectores, apúntate al primer curso de Marca personal para escritores. Comenzamos el 29 de junio en Cursiva.

 

 

Suscríbete y haz que tu talento sea más visible.

Cómo enfrentarse a la parálisis por visibilidad

¿Te da miedo ser visible?

Si alguna de estas frases te resulta familiar, la respuesta es:

«No sabré qué decir»

«Creo que no soy lo que esperaban»

«Total, después todo el mundo te critica»

«No estoy suficientemente preparada»

«Moriremos de éxito».

Cuando surge la oportunidad de que nuestro talento sea más visible, nos quedamos congelados, como un ciervo cegado por los faros de un coche.

Y, una vez más, nuestro talento se queda tirado en la cuneta.

Percibimos la visibilidad como un riesgo: Si nos ven, nos juzgan.

Y frenamos en seco.

Para sortear la parálisis que nos produce el miedo a ser más visibles, te propongo este ejercicio.

  • ¿Qué pasaría si fueras más visible? Haz una lista con los miedos que te genera este escenario. No los juzgues. Solo tienes que apuntarlos.
  • Analiza, de uno en uno, qué posibilidades reales hay de que el peor escenario suceda. Por ejemplo: Nunca lo haré bien en una video-reunión. Veamos: estás aprendiendo a teletrabajar a marchas forzadas. Cuanto más uses las nuevas metodologías, mejor las emplearás. Tacha de tu lista los miedos que no tienen fundamento.
  • Para los temores fundados, ¿cuál sería la principal consecuencia si se materializaran? Por ejemplo: Si soy más visible, cambiará la relación con mis socios. Eso es cierto. Una mayor visibilidad comportará que seas tú quien genere más oportunidades de negocio.
  • ¿Cómo puedes prepararte para abordar este escenario? En el ejemplo anterior, puedes proponer a tus socios un nuevo acuerdo de colaboración. En definitiva, si estás generando más negocio, todos os beneficiáis.

Es muy productivo diseccionar el miedo desde la curiosidad. Cuando lo verbalizamos, el miedo sale de la cabeza y se diluye.

Podemos resolver juntos tu resistencia y lograr que tu propuesta sea más visible de una forma cómoda para ti. Encuentras más información en este enlace.

La ilustración es de Keith Neigley.

 

Suscríbete y haz que tu talento sea más visible.

Cómo ubicarte en la nueva normalidad en tres preguntas

En la nueva normalidad, ¿qué oportunidades te gustaría tener?

Que te compren o te contraten dependerá de que tu propuesta sea visible.

Ser visible no significa ser una celebrity o desgastarse en campañas costosas.  Depende de cómo te posicionas.

El posicionamiento es el nivel central de tu plan de visibilidad (aquí te dejo la hoja de ruta).

Posicionar es un proceso que puede hacerse tan complicado como queramos, pero los fundamentos son muy sencillos.

Estas tres preguntas que te indican exactamente qué es lo que tienes que ofrecer a tus clientes.

PRIMERA: ¿Cuál es mi objetivo?

Pregúntate que quieres lograr ofreciendo tu producto o servicios. Quizás quieres  fidelizar a tus clientes actuales o  diversificar tu negocio. Necesitas asegurar un nivel de ingresos o encontrar un nuevo empleo.

Lo importante es que tu objetivo sea medible: en porcentajes, en cifras absolutas,  en número de contactos….  La unidad de medida te sirve para saber cómo avanzas y poder recalibrar si es necesario.

SEGUNDA: ¿Quién es mi público?

Fíjate que, en la hoja de ruta, Público es la casilla situada inmediatamente debajo de Objetivos. Eso es así porque tu publico lo forman todas aquellas personas que pueden ayudarte a lograr tus objetivos.

Si eres abogada, tu público son a) los particulares  o b) las empresas que necesitan asesoramiento legal que tú puedes prestar por competencia (es una rama en la que ejerces) y/o proximidad (el cliente se encuentra en tu radio de acción).

Recomendación: cuanto más específica sea tu definición de público, mejor. Si piensas que tu propuesta es  para «todo el mundo», te diluyes.

TERCERA: ¿Cuál es mi propuesta?

Tienes que armar una propuesta que responda a esta pregunta: ¿Cómo puedo aportar el máximo valor a mi público?

Supongamos que eres coach:  ¿qué tipo de acompañamiento está precisando tu cliente en este momento?

Recomendación: No pienses en ti: piensa en tus clientes. ¿Qué puedes hacer tú por ellos? ¿Qué servicio o producto les puedes ofrecer que mejore su vida?  Si apoyas a tu público en sus objetivos  (2), alcanzas tus objetivos (1).

Cuanto más detalladas sean sus respuestas, más potente será la estrategia resultante – porque será más nítida y, por lo tanto, más visible.

En resumen: Para ser más visible, necesitas posicionarte.

Para definir tu posicionamiento, necesitas:

  • Marcar un objetivo medible.
  • Identificar específicamente a tu público.
  • Definir la propuesta del máximo interés para dicho público.

Recuerda: si no te ven, no te compran. Posiciona cuidadosamente tu propuesta y encararás la nueva normalidad con nuevas y mejores oportunidades.

Si quieres que te ayude personalmente a posicionar tu marca, reserva tu sesión privada aquí.

Suscríbete y haz que tu talento sea más visible.

Marca personal y distancia social

https://www.etsy.com/es/shop/VictorianMercantile?ref=simple-shop-header-name&listing_id=531460517&page=4#itemsDesde hace un mes nuestro contexto físico ha cambiado por completo.

Nuestras oficinas, clubes y escuelas, nuestro restaurante favorito, la librería de cabecera quedan detrás de un muro infranqueable.

¿Qué le pasa a nuestra marca personal si los clientes no se pueden desplazar, no se pueden tocar ni pueden compartir espacio?

La marca personal es social. Por lo tanto, si cambia la distancia social, cambia la marca personal.

Comparto algunas ideas que he ido anotando estos días para reflexionar sobre la relación entre marca y distancia:

En las videoconferencias, cuando las personas se presentan dicen el lugar en el que están. La presencialidad es menos relevante pero más importante que nunca.

La gente afirma públicamente que daría lo que fuera por abrazarse.

Lavamos y desinfectamos lo que tocamos.

Desaparecen las sedes corporativas y el espacio físico laboral se esfuma.

Los futuros encuentros presenciales serán en petit comité o en grandes espacios donde se puedan mantener distancias de seguridad.

¿Cómo mostraremos el afecto y la empatía de forma no táctil?

Te invito a compartir tu experiencia personal en los comentarios a pie de post.

El próximo 23 de abril celebraremos el Día del Libro. Este año toca innovar la manida frase de “salir al encuentro de los lectores”. Para ello te propongo un nuevo encuentro en formato Speed-dating. Inscríbete a mi Tertulia en este enlace y recibirás todos los detalles.

Suscríbete y haz que tu talento sea más visible.

Marca personal: Un nuevo mapa para el cisne negro

ttps://www.wayfair.com/decor-pillows/pdp/ebern-designs-lanna-world-map-wall-mural-w001911204.html?piid=138549122En junio de 1990 me licencié en Ciencias Políticas, con especialización en Relaciones Internacionales.

Para aprobar la asignatura de Geografía, había dedicado horas y horas a memorizar el mapamundi. En el examen, tenías que ubicar correctamente todos los países en un mapa ciego. Un país fuera de sitio era un suspenso.

Aprobé el examen con nota.

Con mi título bajo el brazo me sentía feliz, bien preparada y plenamente competente.

Esto fue lo que sucedió a continuación:

El 12 de junio de 1990 el Congreso de los Diputados del Pueblo de la RFS de Rusia proclamó su soberanía.

La Unión Soviética comenzó a desmembrarse.

De repente, mi memorizado mapa ciego se había quedado en blanco.

¿Dónde se ubicaba Uzbekistán?

Ni idea.

¿Armenia?

Ni idea.

Mi conocimiento había caducado en menos de un mes.

Esta historia me viene constantemente a la cabeza estos días.

El desmembramiento de la URSS fue mi primer encuentro con un cisne negro.

El investigador Nassim Taleb acuñó esta expresión para referirse a acontecimientos no previstos de gran impacto socio-económico.

La actual pandemia también es un cisne negro.

Ha vuelto obsoletos nuestros títulos, proyectos y planes.

Otra vez, un mapa caduco.

Por suerte, en su momento comprendí dos cosas:

  • La obsolescencia nos afectaba a todos. Cuando la URSS se desmembró, el desconcierto fue generalizado, no particular. Nadie, ni los kremlinólogos, habían previsto la debacle.
  • Además de los mapas, disponía de un repositorio de herramientas que me servían para entender la realidad de forma dinámica: la Estadística, la Historia, los idiomas

Estoy segura de que hoy también disponemos de habilidades y capacidades para entender y gestionar esta nueva realidad.

Toca dibujar un nuevo mapa que tenga en cuenta los efectos de la pandemia, este demoledor cisne negro.

Sobre cómo reposicionarnos de forma más sostenible reflexiono en mi tertulia. Puedes suscribirte en este enlace.

Suscríbete y haz que tu talento sea más visible.

Cómo comenzar a reinventarse

Llegará el día en que la tasa de contagio sea inferior a 1, la curva se aplane y se levante el estado de alarma.

Ese día saldremos a la calle.

Y todo será distinto.

Porque todo ya es distinto.

Al duelo personal por las víctimas del virus, se añade el duelo profesional.

Todos hemos perdido algo.

Proyectos que se evaporan. Clientes que cierran.

¿Qué hacemos con nuestra marca personal cuando el mercado que conocíamos desaparece?

Esta pregunta es muy dolorosa -pero nos permite pasar de la preocupación a la ocupación.

Para responderla,  planteo un ejercicio radical:

Despídete.

Sea o no el caso, ponte en la tesitura de que la pandemia ha arrasado con todos tus proyectos.

Esta tabula rasa te da espacio para pensar sin que te aten consideraciones que pueden ser obsoletas.

Puedes articular tu despido en tres pasos:

  1. Revisa tu cartera de proyectos actual: ¿Cuáles continúan vigentes? ¿Cuáles dejas atrás?
    Por ejemplo, he guardado en el cajón un manuscrito que tenía a medias. Ahora mismo no le veo el sentido a continuar escribiendo sobre ese tema en ese formato.
  2. Revisa tu cartera de clientes: ¿Continúan en activo? ¿Continúas siendo relevante para ellos? En caso afirmativo: ¿puedes continuar prestando el servicio en otro formato? En mi caso, mis clases son ahora on-line.
  3. A continuación, el paso radical. Haz el ejercicio de prescindir también de estos proyectos y de estos clientes. Como si no quedase nada. Nada de nada.
    En este desierto mental, plantéate la pregunta: ¿Cómo puedo ser útil?

Para mí esta es la pregunta más radical de todas.

No podemos insistir en volver machaconamente al escenario anterior, porque ese escenario nos ha traído hasta aquí. ¿Cómo podemos ser útiles y crear entre todos el nuevo contexto sostenible que necesitamos?

¿Qué es lo que quieres salvar de ahora en adelante? ¿A qué clientes o qué proyectos quieres apoyar hoy más que nunca?

El nuevo escenario requiere que repensemos nuestra marca. Cuanto antes, mejor.

Suscríbete y haz que tu talento sea más visible.

Cómo escoger a tus socios y reforzar tu marca personal: Las 4 claves

El refrán Dime con quien andas y te diré quién eres se aplica totalmente en el contexto profesional.

Las empresas y los profesionales con los que escoges trabajar definen tu marca. Para el cliente final, sois como los tres (o los dos, o los cinco) mosqueteros: Uno para todos, todos para uno.

Si todo el mundo lo hace bien, la experiencia es fantástica. Sin embargo, si alguno de los socios falla, el error puede salpicar a tu marca personal.

Trabajar en compañía es una manera fantástica de hacer crecer tu negocio. Para ello, resulta fundamental que escojas bien a tus partners. Estas cuatro preguntas clave te ayudan a cribarlos.

¿Los valores de mis socios coinciden con mi marca?

Las empresas y los profesionales actúan de acuerdo con unos valores. Tu marca personal representa los tuyos. ¿Están alineados unos y otros? Por ejemplo: Si eres una persona muy meticulosa pero la empresa con la que te asocias prima la velocidad, pueden darse tensiones a la hora de ejecutar el proyecto. El requisito mínimo es que no haya interferencias.

 

¿Aportamos por igual?

Una alianza comercial o profesional es una relación entre dos partes. Es importante que valores quién aporta que y cuáles son los objetivos de cada uno.

Por ejemplo: si estás entrando en un nuevo sector, puedes compensar tu falta de experiencia asociándote con un profesional reputado, incluso si las condiciones comerciales no son equitativas. En esa ecuación, estás cambiando ingresos por posicionamiento. En cambio, si el experto/a consolidado eres tú y tu socio/a es quien aspira a entrar en tu mercado, es importante que negocies una compensación por tu credibilidad, que es lo que le estás dando.

 

¿La suma es mejor que ir solo?

Esta pregunta se deriva de la anterior. ¿Qué ganas con esta alianza? Haz una lista con dos columnas. Las razones a favor y las razones en contra. Este análisis privado es indispensable antes de cualquier negociación. Te recomiendo que pienses en el corto plazo y en el medio plazo. Una alianza que hoy no funciona puede ser interesante a dos años vista: no cierres puertas que después querrás reabrir.

 

¿Me ayuda a diferenciarme?

Las alianzas son mecanismos muy potentes para diferenciarnos en nuestro mercado. Por ejemplo: si eres coach, asociarte con una consultora de desarrollo de negocio te permite enfocar tu oferta en el asesoramiento directivo.

 

A estas cuatro preguntas clave añado una recomendación final:

Prepárate. El tiempo que dediques a preparar la alianza es una buena inversión en el futuro de tu marca. Analiza las cuatro claves antes de firmar el acuerdo, contrato o propuesta. Entrevístate con tus socios potenciales para diseñar juntos los distintos escenarios y pactar los escenarios de entrada y de salida. De este modo podéis concentraros en desarrollar el mejor proyecto para vuestro cliente común.

Para reforzar el potencial de tu marca te propongo que leas Y tú, ¿qué marca eres?, «un libro ágil con un montón de pistas para ponerlas en práctica desde el principio», según la Lista de los 30 mejores libros de Marketing y Publicidad on-line 2020. También lo puedes escuchar como audiolibro.

PD. La imagen procede de este pin

Suscríbete y haz que tu talento sea más visible.