Y tú, ¿qué marca eres?

Qué hay que tener para tener una marca personal

Voy al grano.

Todos los mercados están saturados. Todos tenemos de todo. Todos hacemos de todo.

Es difícil destacar cuando sientes que eres una más.

Aquí es donde entra en escena la marca personal.

Tu marca personal es una fórmula que te permite poner en valor tu talento, diferenciándote de la competencia.

La buena noticia: tú ya tienes los tres ingredientes esenciales de la fórmula.

Me refiero a valores, competencias y contactos.

Tus valores son los que te definen como persona. Lo fundamental es que sean ciertos y te representen.

Tus competencias resumen aquello que haces bien y que tiene una demanda en el mercado

Tus contactos están en tu red personal y profesional y son un activo cada vez más importante para que tu propuesta sea visible.

Si unes estos tres puntos esenciales, en el centro dibujas tu marca personal.

Después, puedes pulirla añadiendo otros ingredientes que te ayudarán a comunicarla mejor.   Encuantras mi hoja de ruta para desarrollar tu plan de marca haciendo clic en este enlace.

La imagen procede de Flaticon.

 

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Cómo comunicar todas las facetas de tu marca personal


Tu carrera no es lineal, porque tú no lo eres.

Comenzaste en un sector y ahora trabajas en otro. O continuas en el mismo, pero con responsabilidades diferentes. O estás en un nuevo sector haciendo cosas distintas de las que hacías. O estás en más de un sector.

Con el tiempo acumulamos experiencias, títulos y activos. A veces están alineados, pero a menudo nos cuesta crear una narrativa que los englobe a todos.

Pienso en mi caso. Primero estudié Traducción. Después me licencié e hice un máster en Ciencias Políticas. Me dediqué a traducir,  después a la gestión pública, más tarde al Marketing. Escribí siempre.

Y hoy, ¿quién soy?

Pues soy todas esas cosas. Escritora. Traductora. Profesora. Especialista en Marketing. La combinación de estas facetas me proporciona un punto de pista único, porque es difícil encontrar otra profesional con una combinación idéntica.

Por lo tanto, las carreras poliédricas son una interesante fuente de diferenciación.

El problema surge a la hora de comunicar.

¿Qué le cuento a la institución que quiere contratarme para que dicte un curso sobre Marca personal? ¿Qué escribo series? Que yo sea escritora no les interesa, porque esa no es la razón por la que me han contactado.

Para manejarme, ésta es mi opción.

Íntegra profesionalmente tu experiencia para diferenciarte.

Comunica selectivamente tu experiencia para clarificar.

Integra

Las personas no somos seres disociados en roles dispersos. Integramos todas nuestras experiencias. No nos gustan los silos.

Piensa en tu marca personal como un frondoso árbol, de cuyo tronco -tú- brotan muchas ramas. Estas distintas facetas apuntan en la misma dirección porque comparten los valores de tu marca.

Comunica

A la hora de comunicar, sitúas a tu interlocutor en la rama que mejor le encaja. Le explicas a tu interlocutor aquella parte de tu historia que le interesa.

Centrar la conversación selectivamente aporta claridad a la relación.

Si mi cliente sabe que escribo novelas y lo menciona, estoy feliz de comentarlas: habremos saltado de una rama a otra del árbol.

¿Eso significa ocultarse?

En absoluto.

Necesitamos cambiar el formato del currículum para presentarnos transversalmente y no cronológicamente.

Necesitamos aprovechar todas las ocasiones para integrar nuestra experiencia con el fin de diferenciarnos.

Pero cuando estamos en una conversación, nos ponemos en el lugar de nuestro interlocutor.

Habla a tu cliente del proyecto por el que os habéis reunido.

Habla a tu lectora del libro que ha elegido.

Enfoca el haz de luz sobre la rama que interesa a tu interlocutor. Que el resto del árbol quede en la sombra no importa. Tu experiencia es como un faro: el haz de luz girará y hará brillar en cada interacción el aspecto que más te interese, hasta iluminarlos todos.

Si quieres trabajar tu diferenciación, échale una mirada a este curso.

PD: La ilustración de esta nota es de Ann Marie Bone.

 

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Networking: Haz tu Lista VIP

Si los contactos son la clave de nuestra competitividad actual y futura, ¿cómo podemos reforzar nuestra red?

Esta propuesta parece sencilla y lo es. También es muy potente:  Haz tu lista VIP.

Al principio de cada mes, anota en una lista con los nombres de 10 personas con las que quieres contactar. Pueden ser personas que ya conoces y con las que retomas la conexión o contactos que todavía no conoces.

Puedes escoger a tus VIP del mes en función de:

  • Los proyectos en los que estás trabajando que pueden ser de mutuo interés.
  • Los ámbitos que te has propuesto explorar y en los que quieres ampliar conocimiento.
  • La curiosidad: contactar con alguien para compartir experiencias sin un objetivo predeterminado.

Cuando ya tienes tu lista, toca dar el siguiente paso: contactar con estas personas. ¿Cómo las abordas? ¡IMPORTANTÍSIMO! No empiezas pidiendo: empiezas ofreciendo. Comienza siempre preguntándote qué puedes hacer tú por esa persona con la que quieres conectar.

¿En qué formato las contactas? En el que sea más cómodo y amigable para ambos. Presencialmente o en pantalla, por la red que mejor os funcione.

Estamos a final de mes. Pongamos que en enero solo contactas con dos personas en lugar de diez. No importa. La cifra es relativa. Lo primordial es que te pongas en marcha.  Que pongas intención deliberada en cuidar tu red y hacerla crecer.

Sobre Networking tienes un capítulo entero en mi manual Y tú, ¿qué marca eres?. Si quieres, te lo leo yo misma: acabamos de estrenar la versión en audio, locutado por ésta su autora. Aquí puedes escuchar un clip.

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El principal activo de tu marca personal

Que los contactos son importantes lo sabemos todos.

Lo que hay que tener claro es que lo son cada vez más.

Tu red es tu activo más importante.

Ayer asistí a la conferencia sobre transformación digital que Genís Roca impartió en el CEFJE.

Después de hablarnos de tecnología y big data y cambios radicales en los mercados, la recomendación final de Genís fue ésta:

«Cuida tu red.

Tu red es la clave de tu competitividad

Las redes son meritocráticas: estás donde te mereces.

Vales lo que valen los nodos de tu red».

Esta recomendación es la que Tom Peters, creador del concepto de Marca personal, ya formuló a finales de los noventa, cuando advirtió de que nuestra red de contactos es nuestro principal activo para ser visibles.

En su libro Los cuatro escalones, Jordi Collell escribe:

«Somos una marca personal porque estamos con otras marcas personales».

Lo suscribo: nuestra marca personal no vive sola y aislada. Crece y se retroalimenta de otras marcas afines.

Para lograr que nuestra propuesta de valor sea visible y relevante, tenemos que aplicarnos en el networking.

Pero networking es gerundio: nuestra red se está haciendo. Mi colega Rocío Ames insiste siempre: «El networking es el arte de la conexión». Como todo arte, cuanto más lo practicas, más aprendes.

Toca practicar.

¿Cómo cuidas tú de tu red? Gracias por compartir tu experiencia en los comentarios.

De contactos hablaremos también el viernes en el Workshop de Creatividad y Marca personal. Si te gusta escribir y quiere realinear tu marca,  ven.

PD: La ilustración es de Noha Hesham.

 

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La marca de las personas creativas

En la 5a edición del Personal Branding Lab Day centré mi intervención en La marca de las personas creativas.

La creatividad se ha convertido en un bien de primera necesidad profesional. La marca personal puede ser nuestro mejor camino para mostrar nuestros activos singulares, porque la marca personal es creativa por definición.

Aquí tienes el enlace a todas las ponencias. Escuchas la mía en 6:48.32.

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La reinvención y la marca personal

Si tuviésemos que escoger el verbo del año, reinventarse quedaría en una de las primeras posiciones.

Estamos todos pensando, bien por mercado, bien por edad, que no queremos continuar haciendo lo que hacemos o no queremos hacerlo del modo en que lo hacíamos.

Queremos reinventarnos.

La reinvención impacta sobre tu marca personal porque te lleva a exportarla a otros contextos.

Si te encuentras en esta situación, te dejo una recomendación que le escuché a mi terapeuta:

No tienes que ser fiel a la persona que fuiste.

No es necesario que construyas el museo de tu marca. No es necesario que en tu perfil anotes dónde cursaste el bachillerato. Ni siquiera es necesario que listes todos los empleos que has tenido a lo largo de tu vida si hoy esos empleos ya no son significativos.

Puedes seleccionar qué parte de tu bagaje continúa siendo útil y te acompaña y qué aspectos se han convertido en obsoletos.

Tu marca evoluciona contigo y tú eliges cómo. Y eso me parece muy liberador.

Hablando de marca,  te dejo dos convocatorias:

La ilustración que acompaña esta nota es de Malika Favre.

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El noveno episodio

 Pensando en el guión de una serie, parecería que el episodio más difícil de escribir es el último, porque ahí es donde tienes que cerrar la historia.

Te diré que no.

En una serie de diez entregas, el más difícil de escribir, al menos para mí, es el noveno episodio.

En el penúltimo episodio estás llegando a la línea de meta y tienes que plantearte cómo va a terminar todo.  El guión debe tener presente no sólo lo que ocurre ahora mismo, sino lo que sucederá después. Cómo una acción lleva a otra. Qué decisiones de los personajes determinarán qué resultados.

Podemos hacer un paralelismo con el calendario fiscal:  si el año fuera una serie de diez episodios, el mes de noviembre sería el noveno.

Me explico.

Si a nivel de negocio cierras el año a 31 de diciembre, noviembre es el mes crítico. Terminarás el año mejor o peor en función de las decisiones y actuaciones que realices ahora.

Todos sabemos que diciembre es el mes de “apaga y vámonos”, desbordante de festivos y fiestas. Si queremos evitar los agobios ineficaces del último momento, podemos comenzar a pensar en el cierre ahora.

Esta sería una propuesta de planificación, como si fuera la escaleta de una serie. En lugar de subtramas y personajes, hablaremos de proyectos.

  • Escoge un proyecto que quieres terminar seguro en 2019. Este proyecto será prioritario en las próximas semanas.
  • Escoge un proyecto que puedes pasar ya a la próxima temporada, porque necesita un tiempo de desarrollo mayor.
  • Escoge un proyecto que vas a abandonar, porque no está alineado con el posicionamiento de tu marca.

Estas tres decisiones permiten que terminemos el año habiendo cerrado todos los flecos de forma satisfactoria y habiendo planteado los proyectos que queremos potenciar en el próximo ejercicio.

Gracias por compartir esta nota con aquellas personas a las que crees que podría interesar este enfoque de planificación.

PD. La ilustración procede de este pin.

 

 

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La marca personal y la creatividad

Si la marca personal se basa en mostrar nuestros activos singulares, ¿por qué nos obstinamos en parecernos a todo el mundo?

Una de las respuestas es porque no valoramos la creatividad. Todas las actividades que realizamos desde que amanece hasta que nos acostamos persiguen un objetivo y se ciñen a un método: mantenernos saludables corriendo una distancia determinada, ganar dinero siguiendo un programa determinado… No nos permitimos hacer cosas por el mero placer de hacerlas, sin otro fin que explorar.

No nos lo permitimos ahora, pero de niños nos encantaba. Ya en la primera edición de Y tú, ¿qué marca eres?  dedique un apartado entero al tema. Se titula «Todos tenemos lápices de colores» y habla precisamente de que, cuando éramos pequeños, nos encantaba pintar por el puro afán de pasarlo bien.

Sostengo que ese mismo afán será el que ahora nos ayudará a salir adelante en un entorno laboral fluido. Nos estamos robotizando cuando de lo que se trata es de des-robotizarse. Es hora de explorar lo que nos hace mas creativos, no más productivos.

La creatividad es un elemento central de tu marca personal -y todos somos creativos si nos damos permiso para serlo.

Te invito a que hoy dediques un tiempo a hacer lo que te llame la atención. Importante: hacer es un verbo de acción. Tragarte cinco episodios de una serie no vale. Haz algo. Que despierte tu curiosidad. Podrías dedicarte a cocinar, a redecorar el despacho, a sacar fotos o a crear una coreografía. Si no sabes, tomas un curso MOOC y aprendes – no por el certificado, sino porque te llama la atención.

Ese espacio creativo te motiva, te empuja y te conecta. Es la parte más personal de tu marca y la que más tienes que cuidar.

Y hablando de creatividad, al buscar una ilustración para la nota de hoy he descubierto que existe una nueva técnica artística para los lápices de colores: fundirlos.

La ilustración procede de esta referencia.

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Marca personal: el linaje y el legado

La historia que explica nuestra marca personal pivota sobre uno de estos dos elementos: el linaje o el legado.

El linaje nos remite a la familia. En este caso, explicamos nuestra marca personal en relación con nuestros antecedentes.  Es la herencia recibida. Nos ancla en el pasado. Frente a él, tenemos dos opciones: continuidad o ruptura.

Algunos ejemplos de narrativas basadas en el linaje:

«Soy abogada porque mi padre lo fue».

«En casa todo el mundo iba a la vendimia».

«No quise seguir en el negocio familiar».

El legado, por otra parte, es “aquello que se deja o transmite a los sucesores, sea cosa material o inmaterial” (RAE). En este caso, el propósito de nuestra marca personal tiene relación con nuestra voluntad de inmanencia.  Es la herencia que queremos dejar. Nos proyecta hacia el futuro.

Algunos ejemplos de narrativas basadas en el legado:

«Escribo el libro porque quiero que la gente conozca esta historia».

«Cuando me trasladen, quien herede mi puesto lo encontrará todo bien ordenado».

«No quiero este mundo para mis hijos».

Linaje y legado son dos enfoques que podemos usar a la hora de elaborar nuestra narrativa de marca. No se excluyen: pueden combinarse en grados diferentes. Tampoco hay uno mejor que otro. Lo que importa, como siempre decimos al hablar de marca personal, es que sean ciertos, de modo que podamos exponerlos con convicción.

NB: La imagen que acompaña este post proviene de este pin.

 

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Tu marca sobre el papel


El profesor Philip Kotler, considerado el padre del Marketing moderno, dijo: «Nunca vayas a la batalla sin haber ganado antes la guerra sobre el papel».

Podríamos decir lo mismo de la marca personal: antes de comunicarla, puedes comenzar a construir la tuya escribiendo.

Escribir nos ayuda a sopesar las ideas, a jerarquizar los elementos, a calibrar.  La palabra escrita nos aporta claridad porque nos ayuda a organizar el pensamiento. Nos hace más creativos y receptivos frente a nuevos conceptos y estímulos. Al estructurarlos por escrito, nuestros argumentos ganan consistencia.

¿Cómo puedes aplicar la escritura a tu marca personal?

Puedes escribir:

Tu plan de marca. Esta hoja de ruta puede servirte de guión.

Tu análisis DAFO (aquí tienes la matriz).

Tu estrategia de diferenciación (aquí tienes el curso).

Si quieres, puedes empezar ahora mismo.

Si además escribes libros, en el reportaje En la trastienda del proceso editorial escuchas a diversos profesionales en conversación con Jonathan González  de Radio Nacional sobre cómo se venden.

 

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