Cartas y caligrafías

   La emblemática revista Litoral acaba de publicar su último número, Cartas y caligrafías, dedicado al la correspondencia epistolar. Me cabe el honor inmenso de participar en él con un artículo sobre el paso del papel al email.

Me he emocionado al recibir mi ejemplar, no sólo por el gusto con que está editado sino por los nombres que en él se incluyen. Sólo digo esto: si los editores me hubieran informado antes de las firmas junto a las cuales iba a aparecer, no me hubiera atrevido a escribir nada. Cero. Muda de pura impresión.

Cartas y caligrafías se remonta a las letras de los clásicos y continua con un muestrario selecto de la correspondencia que se cruzaron, entre otros, Picasso con Apollinaire o Ernest Hemingway con Marlene Dietrich (y ella le escribe:  «Leo y releo tus cartas incesantemente y hablo de ti con ciertos hombres».) Las ilustraciones son espectaculares e incluyen un par de obras de nuestro ya familiar Edward Hopper . El número acoge además una sección de «Poemas a la carta».

Se me encargó que diera mi visión del futuro de estos artefactos. Opté por  explicar la trayectoria que separa la primera carta que recibí y la última. La pieza se titula «La extinción del bicho comet» y empieza así:

«Recibí mi primera carta a finales de julio de 1972. En letra bien redonda y a tinta verde, mi amiga Laura me explicaba que para su noveno cumpleaños en casa le habían regalado un bicho comet».

ARQUÉS, N. «La extinción del bicho comet». Litoral, n. 248, p. 352ss.

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