Escritura

Cinco libros para ahora mismo

En el hemisferio Norte se acerca el verano. Este año será peculiar, con distancia social en las playas y mascarillas en los bares.

Estamos más recogidos y tenemos más ocasiones para leer. Te propongo cinco libros para ahora mismo, estés en el hemisferio que estés.

FicciónCanto yo y la montaña baila, de Irene Solà. He descubierto a esta autora por el boca a boca y quisiera que la descubrieras tú también. Y esto es lo que quiero decir, como Aretha Franklin: Respect. Solà ha hecho un trabajo creativo titánico y me gustaría que su obra tenga el recorrido que merece. Te vas a quedar boquiabierto/a.

No ficción. Ahora o nunca, de Arancha Ruiz.  Los argumentos a favor de cómo invertir el propio talento y superar los frenos son muy ilustrativos, gracias a los casos que plantea y al optimismo que es un sello muy Arancha. Ideal para cambios de carrera.

Poesía. Obras completas de T.S. Eliot. Cada verano desde hace muchos, cuando un amigo me regaló su ejemplar, las leo. No las leo en orden ni todas. Las leo al azar y normalmente en una iglesia. ¿Por qué? Porque en las iglesias no hay wi-fi y no me distraigo. Es cierto que muchos de los poemas son sombríos, quizás no el mejor tono para un confinamiento, pero yo siempre encuentro esperanza en estos versos.

Libros sobre libros: Marketing para escritores. Lo sé: es amor de madre. Pero me enorgullece y es un privilegio leer que once años después de su publicación este libro sigue ayudando a los escritores que quieren publicar.

El título que tú propongas: ¿Qué título nos recomiendas tú?  Te animo a compartirlo en los comentarios a pie de post.

Lo importante es leer. Feliz verano.

La ilustración del post es obra de Kenesha Sneed.

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Marca personal: Lo que tiene sentido

Por reseñas y mensajes constato que, 13 y 11 años después de que se publicaran, mis dos “clásicos” (yo les llamo así) se siguen leyendo. Me refiero a Y tú, ¿qué marca eres? (1ª ed: 2007) y Marketing para escritores (2009).

Para mi esta longevidad tiene todo el sentido vital y profesional.

Hoy lo difícil no es que te publiquen (para eso está Amazon y todas las otras opciones de autoedición): lo difícil es que te lean.

Y este reto rige para cualquier otro tipo de contenido: videos, tuits, podcast. Lo más difícil no es generar contenido, aunque es cierto que exige dedicación. Lo difícil es llegar a tu destinatario/a.

Por eso necesitamos una marca personal que nos diferencie.

Construir la propia marca es cansado. Me encantaría anunciar que no hace falta tener una, que la marca es un lujo solo para famosos y que mejor nos dedicamos a otra cosa.

Pero visto el sistema en el que operamos, saturado y competitivo, la marca es imprescindible.  Y en tanto en cuanto operemos en ese sistema, lo que podemos hacer es construir la propia de modo funcione y nos sintamos cómodos.

Si escribes y  quieres reforzar tu marca personal para que tu obra llegue a los lectores, apúntate al primer curso de Marca personal para escritores. Comenzamos el 29 de junio en Cursiva.

 

 

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Cómo saber si lo que escribes vale la pena

Escribir contenido de calidad es una buena estrategia para ser más visible.

Si escribes periódicamente, te mantienes presente en la mente de tus clientes actuales y potenciales. Tus textos se convierten en tus agentes comerciales: venden tus servicios por ti.

Cuando compartes contenido en tu web o blog, en Linkedin o en otras redes, estás mostrando tus competencias y tus áreas de interés. El contenido actúa como embajador de tu marca personal.

Publicar en Internet es sencillo. No necesitas el permiso editorial de nadie, porque tú eres tu propio editor/a.

Y aquí aparece la pregunta:  ¿Cómo sabes si lo que escribes vale la pena?

Hay tanto contenido que parece que está todo dicho. Parece que todas las historias están contadas y que va a ser muy difícil, por no decir imposible, que puedas aportar valor. ¿A quién le importa lo que tú escribas?

Esta resistencia es muy común.  Los escritores lo llamamos poéticamente «miedo a la página en blanco».

Pero podemos desmontar ahora mismo los dos argumentos que sostienen esta resistencia.

Primero: “Está todo dicho”

Todo, todo, no. Todo… menos lo tuyo.

Tú tienes una perspectiva y unos conocimientos sobre tu tema que no tiene nadie más.

Lo digo con total convencimiento. Nadie ha tenido la misma trayectoria, trabaja en la misma posición, con los mismos clientes y resultados que tú. Solo tú puedes ser tú. Por lo tanto, lo que tú compartes es necesariamente singular.

Te pongo un ejemplo. En Marca personal, cada uno de mis colegas tiene su querencia. Andrés Pérez Ortega escribe sobre estrategia personal, Guillem Recolons nos habla de employer branding, Arancha Ruiz de marca y talento, Jordi Collell de marca y huella, … A mí me interesa la visibilidad. Todos pivotamos alrededor de un concepto central y lo declinamos a nuestro modo.

Si escribes sobre lo que te diferencia, nos das un punto de vista único.

Segunda objeción: “Es imposible que yo pueda aportar valor”

Para mí el valor de un texto se mide por la vocación de servicio.

Te propongo que escribas pensando en servir a tus lectores. Pregúntate qué inquietudes, dudas o problemas tiene tu audiencia que tú, con tu experiencia y punto de vista, puedes resolver.

Te pongo otro ejemplo: esta nota está inspirada en tres clientes. No se conocen entre sí y tienen perfiles diversos, pero los tres me han consultado lo mismo: ¿vale la pena publicar su contenido?

Si escribes desde tu propia perspectiva y con voluntad de servicio, tu contenido será útil seguro.

Ánimo y ¡a escribir!

Si quieres diseñar la mejor estrategia de contenidos para tu visibilidad, podemos verlo juntas en una sesión privada.

Si eres escritor/a y quieres impulsar tu marca personal, te paso la convocatoria del curso que imparto este verano en Cursiva.

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Cómo citar un libro

Citar a los autores que leemos y las referencias que consultamos proporciona mayor solidez a nuestros argumentos y refuerza nuestra marca al ponerla en contacto con otras.

Las citas

  • nos ayudan a expresar una idea compleja,
  • aumentan la capacidad de persuasión de nuestro texto y
  • nos permiten modular nuestro discurso.

En definitiva, las citas nos vinculan con el gran discurso de la Humanidad, en el que cada autor cita a otro y las palabras forman una gran cadena más allá del tiempo y del espacio.

Sin embargo, a veces no sabemos cuándo tenemos que citar o cómo tenemos que hacerlo.

Para resolver las dudas y con mi reconocimiento a todos los investigadores y autores que me han citado,  esta nota expone, de forma muy sencilla, cómo se cita un libro.

¿Cuándo tienes que citar?

Mi recomendación sería: ante la duda, cita. Para una explicación más detallada, mi colega, abogada y escritora Anabel Rodriguez ha escrito un post estupendo: 8 cuestiones sobre el derecho de cita

¿Cómo citar?

Existen distintos estilos de citación. El estilo APA, el más sencillo, cita un libro de este modo:

APELLIDO, Inicial del nombre. (Año de edición).  Título en cursiva. Lugar de edición: Editorial

Ejemplo: ARQUÉS, N. (2019).  Y tú, ¿qué marca eres? Barcelona: Alienta.

Para más información sobre cómo citar otro tipo de documentos (vídeos, tuits,…), te recomiendo los videotutoriales del profesor biblioteconomista Juanjo Boté.

Gracias por comentar, compartir y por citar.

La ilustración es de ANDERSON, G. y NEWTON, J. en O’BRIEN, G. (2 de marzo de 2013). We Are What We Quote. The New York Times. Recuperado de  The New York Times.

 

 

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¿Cabe todo en tu marca? La respuesta es: SÍ

El mercado premia la especialización: se nos pide que seamos muy buenos en algo.

Vivimos encorsetados en un modelo vertical, en el que vamos subiendo peldaños de lo mismo.

Pero no somos lineales: somos creativos y esta exigencia nos limita.

Todos somos creativos. Lo que varía es la expresión de nuestra creatividad.

Son personas creativas las que trabajan en las llamadas industrias creativas, que incluyen desde actividades tradicionales, como la joyería o el diseño a nuevos subsectores como el desarrollo de videojuegos.

Por otro lado, también son creativas aquellas personas que desarrollan actividades creativas como proyectos paralelos. Estos no son su fuente de ingresos principal o quizás ni siquiera generan ingresos. Pero la ausencia de valor crematístico no elimina su valor competencial.

De forma profesional o no, todos somos creativos.

¿Cómo podemos insertar en un mercado lineal nuestros proyectos divergentes? Queremos presentar simultáneamente nuestras capacidades en distintas áreas sin tener que crearnos perfiles en serie.

La solución es multifacética.

Una parte del cambio tiene que venir de las plataformas de empleo, que deberían flexibilizar sus modelos de currículum para hacerlos transversales en lugar de verticales. Desde aquí me pongo a disposición.

Mientras eso sucede -esperando que suceda- la salida al corsé nos la dará en primera instancia la propia creatividad.

La marca personal, en tanto que personal, es creativa por naturaleza. El reto es cómo integras la creatividad en tu marca para mostrarla al mundo de forma plena y no segmentada.

Si tienes intereses múltiples y/o crees que tu marca personal está estancada, te espero en el Taller Explora tu creatividad y escribe tu Marca personal, el viernes 17 de enero en Barcelona.

 

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La palabra clave del año

Espero que hayas tenido buen inicio de año.

Hace unos cuantos estrené una tradición que comparto contigo.

Del mismo modo que Pantone escoge el color del año (para el 2020 el 19-4052 Classic Blue), cada primero de enero escojo una palabra que me sirva de guía en los doce meses que siguen.

Cada vez estoy más convencida de que las palabras ejercen un efecto clarificador muy poderoso si nos tomamos el tiempo para encontrar la que mejor describe aquello que queremos expresar.

La palabra del año viene sola. Se aparece y destaca de entre los pensamientos, como si hubiese estado agazapada, esperando su oportunidad para salir a la luz.

Estas son algunas de las palabras clave que me han guiado en otros años: ilusión, respeto, prosperidad. Para el 2020 me acompaña verdad.

¿Qué te viene a la cabeza si piensas en el año que comienza? Invita a tu subconsciente a la mesa. Haz una lista de un tirón y marca la o las palabras que más te llamen la atención.

El fotógrafo Miguel Trillo, conocido por sus retratos de la Movida y filólogo de formación, lo sintetizó así:

«Una palabra es una imagen camuflada entre letras».

La palabra que elijas evoca la imagen que te guiará a la hora de escoger y desarrollar los proyectos más interesantes para ti este año.

¿Cuál es tu palabra clave? Te invito a compartirla en los comentarios.

Save The Date: Si te gusta escribir y el 17 de enero estás en Barcelona, te propongo una tarde dedicada intensamente a explorar tu creatividad y escribir tu Marca personal. Date un espacio para repensar tu propuesta de forma distinta, más acorde con quien tú eres. Inscríbete al Taller en este enlace. Si puedes, quieres.

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Las personas, los personajes y la Polaroid

A veces la gente te sorprende: hace o dice cosas que no esperabas.

La clienta que nunca te atiende encarga el mejor pedido del trimestre. El colega en quien tanto confiabas ha resultado ser un tiburón tóxico. Tu primo, por el que nadie daba un duro, ha vendido su segunda empresa por una fortuna.

Cuando una persona de tu entorno no actúa de la forma habitual o esperada, redefine tu escenario. Lo que tú creías saber deja de ser operativo. Te habías formado una opinión que ahora se tambalea. Y eso te descoloca, porque para gestionar, primero necesitamos entender.

Para entender podemos recurrir a la escritura.

Nos puede ayudar pensar en las personas como personajes. Eso es lo que hacemos los escritores. Un escritor viene equipado con una curiosidad de serie. Cuando construye un personaje para su novela, su primera misión es entenderle: ¿Qué le ha pasado a la protagonista en la vida? ¿Con quién se relaciona? ¿De qué tiene miedo?

Si nos tomamos el tiempo de responder a esas preguntas podemos articular cuál es su motivación. Y eso es fundamental, porque la motivación del protagonista es el motor de la trama. Lo ves en las novelas o en las series: te enganchan porque estás pendiente de las reacciones de los personajes.

De la misma manera, analizar la motivación de las personas que influyen en tu vida personal y profesional te ayudará a comprender el escenario en el que actúas. Ante un cambio de contexto, es buena idea dedicarse al otro para entenderle mejor.

Ese no es un proceso instantáneo. Como escribió Anne Lamott, «llegar a conocer a tus personajes es como revelar una Polaroid: lleva su tiempo». A mí desde luego me parece que es un tiempo muy bien invertido.

¿Cuál es tu experiencia? Gracias por compartirla en los comentarios a pie de post.

La próxima semana se celebra en Kosmópolis. Yo intervengo el viernes 22 en este taller.

La ilustración es obra de Malika Favre

 

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Desatasca tu marca personal con este ritual


Todos tenemos días malos. Días en los que no das una, en los que parece que cualquier iniciativa que te propongas está destinada al fracaso. En los que sientes que no estás logrando tu propósito y que probablemente no lo lograrás jamás. Días en los que no encuentras el camino y te quedas tirado en la cuneta.

Has hecho un gran esfuerzo para identificar tu talento y  gestionar tu marca y ahora sientes que no ha servido de mucho y que no sabes qué hacer .

Todos nos atascamos. Para esos días de atasco te propongo un ritual simple pero eficaz. Sólo necesitas veinte minutos de tranquilidad para encontrar una nueva perspectiva y ponerte otra vez en marcha, distinguiendo con claridad tus opciones.

Yo lo llamo “mi ritual de marca”. Este ritual emplea un proceso tan accesible como la escritura y lo convierte en una poderosa herramienta de reflexión.

Funciona así.

Instálate con toda la comodidad que sea posible y desconecta la mensajería instantánea. Prepárate para escribir.  Yo prefiero reflexionar a mano pero si estás habituado al teclado, teclea.

A continuación responde, de la forma más espontánea y sincera posible, a las tres preguntas que siguen. No te obsesiones con el estilo, o con la sintaxis. No estás escribiendo para otros: escribes para aclararte tú.

Las tres preguntas son deliberadamente vagas. No busques la respuesta precisa. Su misión consiste en ponernos a pensar. Si una de las tres preguntas te llama más la atención, céntrate en esa. Seguramente intuyes que tu atasco puede centrarse en esa área.

Las tres preguntas

¿Siento que estoy alineado/a?  Aquí puedes escribir sobre cómo encajan tus proyectos con tus valores. O tu empresa con tus objetivos. O referirte a la conversación que tuviste ayer con tu colega en la que viste que no coincidís. Escribe sobre cómo te sientes al respecto.

¿Me estoy dirigiendo al interlocutor adecuado?  Si tengo claro mi propósito, si sé cuales son mis objetivos, ¿se lo estoy contando a la persona, empresa o institución correcta? ¿Estoy enviando mi mensaje al mejor destinatario o me he equivocado y estoy hablando con una persona que no tiene interés o capacidad de acción?

¿Funciona mi estrategia o la reviso? Puede que estés alineado/a, y que hayas identificado correctamente a tu público. Y que aun así te desesperes por la falta de resultados.  ¿Estás dirigiéndote a ese interlocutor o público por su canal preferido? ¿Qué puedes cambiar? ¿Puedes probar otros formatos? ¿Puedes revisar los conceptos y las palabras clave?

Verás que veinte minutos de escritura meditativa dan para mucho. Cuando termines, relee lo escrito y marca las palabras, las frases, las ideas que te llamen la atención. Síguelas para ver dónde te llevan. Aparecerán nuevos nombres, o cambios de objetivo. Puede que te plantees un cambio de formato. O que se te ocurra pedir una entrevista con un cliente. Sea lo que sea, el atasco quedó atrás.

Este ritual, que puedes emplear cuando estés atascado o simplemente para ir haciendo seguimiento, te centra. Al responder a las preguntas, centras la reflexión en aquello que importa: la marca, la posición y la estrategia. Y lo hace de forma sencilla e intuitiva.

También podemos desatascar juntos tu marca en una sesión privada.

Gracias por comentar y compartir.

Las varitas mágicas que ilustran esta nota proceden de este pin.

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La marca personal, el balance y la respiración

La NASA auspicia, a través del Jet Propulsion Laboratory, el proyecto «Visiones del futuro», que se propone familiarizar a los terrícolas con los planetas. Diversos ilustradores, asesorados por ingenieros y científicos, han diseñado una colección de pósters muy llamativos destacando visualmente los distintos atractivos planetarios, como los dos soles de Kepler 16b.

Que la colección incluya la Tierra me sorprendió: ¿para qué fijarnos en un planeta que ya conocemos? El eslogan lo aclara todo. Junto a la imagen -una acaramelada pareja de astronautas disfruta, sin casco, de las vistas- leemos:

La Tierra, tu oasis en el espacio. Un lugar donde el aire es gratis y respirar es fácil.

«Respirar es fácil.» Al leerlo pensé que a menudo no valoramos lo que tenemos (el aire) o logramos (respirar).

Eso se aplica también a la marca personal. En la recta final del año, nos lanzamos de cabeza a escribir los Grandes Propósitos para un tiempo más o menos lejano. A veces nuestras aspiraciones empañan el cristal del presente y nos olvidamos de los logros. Además de prospectiva, hagamos balance, destacando los proyectos que nos han interesado más y las experiencias que repetiríamos sin dudarlo.

Si nuestra marca se construye sobre los puntos fuertes, fijémonos en aquello que se nos da bien, incluso si pensamos que no requiere mucho esfuerzo. Que nos resulte sencillo o agradable no significa que no sea valioso. Si hablamos de marca personal, recordemos que respirar es fácil. Aquello que te resulta innato fortalece tu marca.

En mi propio balance, este año ha sido claramente literario, con la publicación del Curso de escritura para mujeres muy ocupadas, para que otras escritoras se animen, y el Premio Marta de Mont-Marçal por Caída libre. También he estrenado Depredador, mi primera serie de suspense. El año próximo será de nuevo tiempo editorial de Personal Branding… pero eso es el futuro.

En el solsticio, dicen, conviene mirar cerca.  Además de pensar en los días que vendrán, importa aprender de los que ya fueron. Es el momento de mirar la vida -y la Tierra- con la nariz pegada a la ventana.

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Depredador: De la idea a la serie

 ¿Te gustan las series? ¿Has pensado alguna vez qué pasos mentales hay que dar para desarrollar una serie de diez episodios partiendo de cero?

En este post te cuento cómo escribí Depredador, la serie que esta semana se ha estrenado en Storytel.

La historia comienza así.

Hace unos meses se puso en contacto conmigo Storytel, una plataforma que ofrece audiolibros a sus suscriptores. Storytel es el Netflix de los audiolibros: por una cuota mensual, escuchas todos los que quieras.

Me propusieron que escribiera una audioserie original para su plataforma. El reto de escribir una historia concebida para ser escuchada me interesó y acepté.

La primera pregunta que me planteé fue: ¿Sobre qué quiero hablar?

El tema salió enseguida. Quería explorar la distancia entre el Bien y el Mal: ¿Quién es bueno o malo? ¿Es suficiente con respetar un único mandamiento – “No matarás”?

Para responder a la pregunta, necesitaba un marco.

Escribir me permite investigar y preguntar sobre temas poco conocidos, en este caso sobre una afición invisible, discreta y obsesiva: la caza de especies protegidas. Gracias al esfuerzo de documentación para Depredador he aprendido muchísimo sobre cornamentas; también sobre tatuajes o sobre cómo razona un psicópata.

Porque el otro punto fundamental que ancla una serie son sus personajes. Los personajes tienen marca personal: cada uno tiene un propósito y unos valores, que lo contraponen al resto.

Depredador nos cuenta la historia de Amelia, una alcohólica en rehabilitación que sospecha que su mejor amiga ha muerto asesinada. Amelia es la anti-heroína por excelencia. Busca su lugar en un mundo que no es el suyo. Está harta de que su marido sea un sosaina y de que su amante siempre esté fuera, cazando. El depredador, por su parte, espera el mejor momento para atacar.

Esta es la conclusión: A veces la distancia entre el bien y el mal es más corta de lo que creemos.

Y ésta es la primera frase del primer episodio:

«De esta noche no pasa».

Puedes escuchar Depredador en este enlace. Si no eres suscriptor de Storytel, también puedes escuchar la serie, aprovechando la posibilidad de probar la plataforma de forma gratuita durante 14 días.

 

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