Content Shock: La mezcla explosiva de contenido, atención y visibilidad | Neus Arqués

Content Shock: La mezcla explosiva de contenido, atención y visibilidad

Conten Shock M SchaeferEl analista Mark Schaefer ha acuñado la expresión “Content shock” para referirse al desequilibrio entre el contenido que producimos y el que podemos consumir.

En un artículo seminal titulado “Content Shock: Why content marketing is not a sustainable strategy “, Schaefer analiza la disparidad creciente entre contenido y atención. Su argumento puede resumirse como sigue:

– La cantidad de contenido publicado se duplica cada 9 meses / 24 meses (según la fuente).

– Dado que la oferta de contenido es superior a la demanda, el precio del contenido debería bajar –en base a la ley de la oferta y la demanda. Sin embargo, el coste del contenido no puede bajar más, porque en muchos casos lo ofrecemos gratis.

– Por otro lado,  la capacidad de consumirlo no es infinita. Necesitaremos dedicar más recursos (tiempo y otros) para producir contenido tan extraordinario que merezca la atención del usuario.

Schaefer lo ilustra con el gráfico adjunto.  Lo resume así: “La intersección entre el consumo finito de contenidos y su creciente disponibilidad creará un terremoto que denomino “Content Shock”. En una situación en la que la oferta de contenidos explota de forma exponencial mientras la demanda permanece estable, podemos predecir que las personas, las empresas y las marcas tendrán que “pagar” a los consumidores cada vez más para que vean la misma cantidad de contenido”.

El escenario del Content shock apunta a una noción que he expuesto desde hace años (y que repetí en esta entrevista publicada anteayer – CAT): Hoy el recurso escaso es la capacidad de atención. Hemos pasado ya de una economía en la que el recurso crítico era el contenido a un modelo donde el recurso crítico es la visibilidad.

Mi pronóstico es doble.  Por un lado, en un escenario socioeconómico y laboral fluido, ser visible será cada vez más determinante para los profesionales y las organizaciones. Por otro, la visibilidad se polarizará: tendremos personas, empresas y proyectos megavisibles frente a visibilidades personales limitadas que funcionarán en tanto en cuanto sean relevantes. Por eso he escrito Tu plan de visibilidad 40+  ,para ampliar la reflexión sobre este tema y animarnos a tratar la visibilidad como un activo.

El debate sobre el Content Shock pondrá punto final al seminario sobre Gestión de la visibilidad que he impartido a los alumnos del Master en Dirección de Comunicación del IDEC-UPF. Tanto ellos como yo agradecemos tus comentarios.

 

 

Apúntate a mi Tertulia y recibirás mis notas directamente en tu buzón.

Tags:


Comentarios

Este artículo resulta desalentador para quienes intentamos conseguir vidibilidad gracias al marketing de contenidos, por ser una opción que bo requiere de mucha inversión económica para promocionarse.

No por ello deja de ser ingeresante, pero me pregunto, en el cado de los escritores, cuáles son las alternativas.
Un saludo

R.R, más que el artículo, lo que resulta desalentador es el panorama. Para mí la vía natural de promoción de un escritor es el contenido y la manera de escapar al content shock, la relevancia. Que exista la saturación no quiere decir que sea imbatible. Gracias por tu comentario.

Lo que evidencia el artículo es la necesidad, para cualquier profesional, pero por supuesto también para los escritores, de empezar a trabajar cuanto antes y de una manera efectiva su marca personal.

El escritor (o profesional) deberá ser el primero en comprender qué le hace relevante para poner el foco sobre ello y potenciarlo. Solo si uno mismo lo tiene claro podrá ponerlo de manifiesto ante los demás, haciéndose así visible.

Gracias, Neus, por ofrecernos como siempre un artículo que invita a reflexionar.

Saludos.

Creo que el “content shock” es el problema a resolver y su solución en parte se encuentra en “la creatividad” condición en este momento del siglo XXI indispensable ! para cualquier logro en cualquier ámbito.

Gracias por tus artículos, te conocí a través de Barcelona Activa y el título de tu libro me hizo seguirte .

La realidad es que el tiempo para tanto contenido que se nos ofrece es cada vez menos, lo dedico a lo “sumamente interesante,pragmático y aplicable”.

Muchas gracias.
Un cordial saludo.

En mi humilde opinión, la clave creo que está en lo dicho por Schaefer: “producir contenido tan extraordinario que merezca la atención del usuario”.

Y es que el recurso más escaso hoy día es el tiempo disponible. Hay una oferta casi infinita de objetos y de servicios, y con la disponibilidad inmensa que ofrece internet, el mercado lleva tiempo saturado, por lo que, como bien sabéis los expertos en marketing (e incluso aprenden pronto los estudiantes de mercadotecnia), conceptos como visibilidad, atención, decisión de compra, son cada vez más complejos y difíciles, por ende, de conseguir.

Todo esto, junto con otros factores, crea todo un desafío para instituciones, empresas y profesionales, que deben competir en un mercado global, en el que se puede estar razonablemente informado, lo que consume tiempo y esfuerzo.

🙂

Laura: exacto. El escritor que busca resultados profesionales actúa de forma profesional.

Liliana: La creatividad nos diferencia de la inteligencia automatizada. Es una buena apuesta.

Jesús: cada vez más disputado está el tiempo.

Gracias a los tres por comentar.

Una reflexión interesante, Neus, que proporciona un material estupendo para un gran debate, al que me atrevo a sumarme.

Por una parte creo que cada vez se “paga” más al lector en las estrategias de marketing de contenidos, ya que tanto la competencia como los contenidos que se ofrecen obligan a que estos sean cada vez mejores, más relevantes, por usar tus palabras, para el lector. Y eso, en muchas ocasiones, va en detrimento de los ingresos: si se regala una información valiosa es fácil que se pierdan ingresos que poseer dichos conocimientos podría proporcionar. Es una escalada peligrosa.

Más inteligente, como bien dices, es apostar por la relevancia. Por aquello que el lector considera sobresaliente o destacado. Y esto me parece bastante subjetivo: al fin y al cabo, lo que nos parece valioso demasiadas veces no es más que aquello que deseamos.

Creo que esto conlleva otros problemas. Por ejemplo: ¿sabemos qué es lo que en realidad nuestro lector considera sobresaliente y por qué? ¿Estamos en condiciones de ofrecérselo? Y lo que a mí me parece más importante: por mucho que un lector desee algo que podemos darle, ¿estamos dispuestos a proporcionárselo?

el tema en cuestión no es solo problema de los escritores.
todas las actividades empiezan a estar sobrecargadas de oferta, ante una demanda huidiza.
sucede que hay un boom de escritores, porque a los que se dedican con pasión, al arte de escribir, se suman, jugadores de fútbol( muy de moda),políticos que dejan cargos, y hasta ex-narcos, que dejan – sus brillantes- impresiones en un libro.
humildemente creo, que a los que nos gustan los libros de alma y por ende escribir, nos llegó la hora de salir de gira, con nuestros trabajos al hombro! ganar espacio palmo a palmo para llegar a nuestro destino: los lectores.!!

Gabriel y Roberto: coincidís en hablar de la demanda, es decir, el lector. Ahí esta el quid de la cuestión. Cuanto mejor le entendamos, más relevantes seremos. Gracias a ambos por participar en el debate.

El problema más importante no lo encuentro en lo relativo al marketing, que básicamente intenta hacer destacar tu marca y para ello usas los recursos que seas necesarios.

Me preocupa en asuntos menos mercantiles, cuando lo relevante, lo que realmente marca una diferencia, tenga que caer en reducciones para que llame la atención de los lectores, y en este proceso de reducción se elimine informacion que no es que sea necesaria, sino que es fundamental para entenderlo.

Sería como explicar la física cuántica o Heideger o cualquier concepto en ciento cuarenta caracteres, que sea fácil de entender y que a todos les guste. No digo que sea imposible, pero si tengo mis dudas que se pueda conseguir.

Y tú, ¿qué opinas?

(requerido)

(requerido)