Michelle Obama, de la marca al icono | Neus Arqués

Michelle Obama, de la marca al icono

El valor como marca del Presidente Obama ha sido diseccionado en numerosos artículos (Cristina Aced los ha recopilado aquí). Yo quiero centrarme en Michelle, su mujer. Si entendemos que nuestra “marca personal” es la promesa de valor que nos posiciona y diferencia, ¿qué podemos decir de la nueva First Lady

Las manifestaciones públicas de Michelle Obama apuntan a una mujer profesional que ha apostado por una “maternidad profesional”. Me explico. En su época como abogada fue tutora de Barack Obama (ergo, mandaba más que el entonces becario). Durante la campaña electoral solició excedencia (nótese que en su salario era superior al de su marido), para poder cuidar de sus hijas y participar en la propia campaña.  El hoy Presidente ha reconocido que sin el apoyo de su esposa no se hubiera presentado y ella ha reconocido que le puso condiciones. Pactaron las reglas del juego. Y ella ha afirmado públicamente que, en la Casa Blanca, se dedicará a ser “madre en jefe” e intentará normalizar una vida familiar que por fuerza debe rozar el surrealismo.

¿Cuál es el mensaje? ¿Estamos ante la gran mujer detrás del gran hombre? ¿Estamos, con Michelle, más cerca o más lejos de que una mujer sea presidenta de los EEUU? ¿Ganará adeptas el quedarse en casa?

Confieso que Michelle Obama me cae bien. Es una mujer con una imagen fuerte. Es alta (pero no se encoge, como otras primeras damas cercanas). La Sra. Obama no habrá pasado nunca desapercibida, ni por raza ni por altura. Y esta mujer, el pasado martes día 20 de enero, se levantó sabiendo que al acostarse, dejaría de ser una marca personal para convertirse en icono, sabiendo que en el momento que su esposo jurara, los libros (y/o webs) de Historia la inmortalizarían: primer presidente afroamericano en la Casa Blanca. Primera familia negra. First Lady más joven de la historia.

Algunas de mis amigas andan revueltas con el vestuario que lució: ¿era adecuado el abrigo? ¿Demasiado “de boda” el vestido de gala?  Por mi parte, si algun día me tocara levantarme y pensar “Hoy voy a pasar a la Historia: ¿qué me pongo?”, me paralizaría el miedo. No debe ser nada fácil abandonar la normalidad (presunta o real) para entrar en el mito, cargando con las esperanzas de tantos, de quienes apoyan hoy, de quienes lucharon por los derechos civiles. Le deseo mucha suerte y espero que el icono no ahogue a la mujer.

 

 

 

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Comentarios

Yo también espero lo mismo…pero soy de las que pienso que al lado, y no detràs, de un gran hombre hay una gran mujer.
De todo lo acontecido el dia 20 E destaco el “baile lento” de los Obama, innolvidable !!!! ¿Señal de buenos augurios? No me imagino a los Bush bailando así…

Espero y deseo que la Sra. Obama haga equipo con su marido. En el poder estas muy sólo y que mejor que ir acompañado por la persona que has elegido como tu pareja.

Interesante post, Neus. Totalmente de acuerdo en que la Primera Dama es toda una marca. Veremos qué papel juega en la Casa Blanca.

No se si me cae bien la Sr. Michelle, no creo que tenga nunca la oportunidad de comprobarlo, no ya por los kilómetros que nos separan sino por la categoría (marca o icono) de first lady, eso ya nos posiciona a ambos, en extremos demasiado distanciados. Lo que si se es que ambos, lady y mister, inspiran positividad, confianza y buen carma. Tampoco se si esa sensación es fruto de haber tenido anteriormente a un okupa en la casa blanca (el verdadero inquilino hubiese sido Al Gore) que lo único que inspiraba era negatividad, maldad, inoperancia e hipocresía ( si Goya levantase la cabeza seria su muso y pelele). Lo que me preocupa, al hilo de este debate, es que con una gota de agua podamos imaginar un océano y que de tanto imaginar ese océano acabe secándose. ¿políticos, coyuntura y escribanos, nos han hecho creer en un océano, o realmente somos todos (lady y mister incluidos) gotas de agua conscientes de que nuestra unión es la única forma de conseguir un océano donde navegar en pro de la cohesión social, la igualdad y la libertad. No tengo el gusto de conocer personalmente a los Obama, sólo se que su presencia me inspira confianza y optimismo como para imaginarme gota en un océano. ¿Seguirán creyéndose dos gotas de agua en un océano o ya se ven ambos como océanos?

Paciencia y optimismo…, mucho optimismo!

Y tú, ¿qué opinas?

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