Por qué tus padres no necesitaron una marca personal y tú sí


El día que mi padre se jubiló, el gerente le entregó un reloj de recuerdo. Había pasado más de cincuenta años en la misma empresa: ni tenía ni necesitaba una marca personal.

Pero el escenario ha cambiado.

La generación de mi padre es la última qué experimentará esta longevidad corporativa. Hoy operamos en un mercado laboral fluido donde los vínculos entre empleador y empleado son tenues. Ya no existen los empleos de por vida.

Algunos estudios estiman que cambiaremos nueve veces de trabajo a lo largo de nuestra trayectoria profesional.

La única certeza que tenemos somos nosotros mismos. Este contexto nos convierte en vendedores-promotores de nuestro talento. Por eso debemos invertir en nuestra marca.

Si te aburre, te angustia, incluso te molesta pensar en tu marca personal, te entiendo, porque a mí me sucede lo mismo. En vez de dedicar recursos a hacer visible mi marca, preferiría escribir y acompañar a mis clientes y estudiantes.

Pero no puedo hacer como hizo mi padre e ignorar completamente la necesidad de tener una marca personal. Por eso creé la mía y por eso escribo y hablo del tema. ¿Me gusta? No. ¿La necesito? Sí. Podemos pensar que nos gustaría otro tipo de entorno socioeconómico, pero hasta que ese momento llegue la marca personal es la estrategia de posicionamiento profesional que está en nuestras manos.

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Comentarios

¡Muchas gracias por tu honestidad! Parece ser que mi pesada actitud hacia confeccionar mi marca personal, era algo que necesitaba reconocimiento. Puedo sentir en la piel a lo que te refieres. Recuerdo llegar a casa de papi y verle quemar corbatas, en celebración por 30 años de servicio gubernamental. De la impresión, me prometí monetizar mis pasiones. Parte importante de esa estrategia es, la marca personal. Necesitaba leerte hoy para sentarme a organizar unos pendientes con ese tema. Agradecida desde Puerto Rico,

Melisa Mía

Me alegro de que esta reflexión te haya sido útil, Melisa. Un saludo cordial hasta Puerto Rico.

Muchas gracias Neus por tu reflexión sobre la marca personal. Para mí es importante desarrollarla porque me he reinventado recientemente, mudándome de Perú a España con mi familia. Siento que dar visibilidad a nuestra marca personal también humaniza nuestro negocio y nos acerca a nuestros clientes como personas con sentimientos y pensamientos como cualquier mortal pero con el coraje de emprender y buscar oportunidades en el “nuevo mundo” que actualmente vivimos. Además me gusta inspirar a personas a que crean y creen su marca personal porque como bien dices es una necesidad. Gracias por tu energía y te deseo una Súper semana desde Zamora =)

Gracias por tu aportación, Lucero, y adelante con esta nueva etapa personal y profesional!

¡Me sorprende leer que no te gusta! Pero supongo que tiene todo el sentido del mundo

Omayma: se me ocurren muchas cosas más entretenidas. Escribir, por ejemplo. Pero soy consciente de que la marca personal forma parte de mi trayectoria profesional (editorial en ese caso). Gracias por comentar

Justo leí este artículo en un momento en el que estoy trazando estrategia y realmente no quiero exponer mi imagen porque pienso que la imagen se quema antes o esta mas expuesta a prejuicios personales más allá del contenido que se publique. Por otro lado siento bloqueos interiores quizá por el síndrome del impostor o sentirme menos calificado que otros y el anonimato me ofrece refugio.. Quizá sea por querer ser perfeccionista.. Supongo que debe haber un equilibrio ya que muchos se lanzan sin nada más que la imagen. Me recuerda el dicho ‘quien tiene vergüenza, ni come ni almuerza’

No conocía el dicho, Francisco, y es muy descriptivo. Gracias por mencionarlo y comentar.

La marca personal, a mí me gusta llamarla la “máscara personal”, ha existido siempre, eso sí, de otra manera, pero existir siempre ha existido. De manera formal e informal todos los seres humanos transmitimos una imagen que representa quienes somos, ya sea a nivel profesional, familiar, personal, espiritual, o en cualquier otra dimensión que queramos destacar. Hay que desmontar la marca personal, arrancar la máscara de la cara, romper el envoltorio para descubrir la verdadera esencia humana de ese profesional oculto por las leyes del marketing. En definitiva, hay que verificar que la imagen que nos muestran coincide con la realidad o nos está timando un hipócrita, un fanfarrón que nos vende una cualidad, sentimiento, virtud u opinión que no tiene y que finge aplicando las leyes del marketing. Ante todo, hay que ser consciente y decidir si las personas son un producto o un ser humano, en segundo lugar si te vas a vender o te vas a mostrar y en tercer lugar si vas a trabajar con productos o con seres humanos. Para reflexionar….

Muy buena reflexión, Cayetano, y muy valiente. Gracias por compartirla.

Y tú, ¿qué opinas?

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