La marca personal y el miedo | Neus Arqués

La marca personal y el miedo

Será la fanfarria de Halloween que nos envuelve, o el otoño que oscurece nuestro hemisferio…. Lo que sé es que, hablando de Marca personal en reuniones con los clientes y cafés con mis estudiantes a menudo escucho la palabra miedo. Léase:

«Tengo miedo de explicar lo que hago»

«¿Y si nadie me contrata?»

«Dar este seminario me genera una angustia que no veas»

«Si alguien me publica una mala reseña, me hundo»

«No quiero morir de éxito».

El miedo está íntimamente relacionado con la visibilidad: si no te ven, no te juzgan. Lo contrario también aplica: incrementar la propia visibilidad supone arriesgarse. Por eso a veces la marca personal nos intimida más que otra cosa.

¿Qué podemos hacer para superar este el miedo? Te propongo algunos ejercicios de gimnasia verbal y emocional.

Una amiga definió en una ocasión el miedo como «un acelerador de procesos». Paradójicamente, el temor es la señal que indica el camino al que nos estamos resistiendo.

Te agradezco que compartas esta nota con las personas de tu entorno que todavía no se atreven a mostrar al mundo su talento. Y para no quedarnos en el tremendismo, lo he decorado con mi clásica ilustración de Halloween, firmada por Sarai Llamas. ¡Eso sí que da miedo!

 

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Comentarios

Hola Neus,

el miedo es un factor de bloqueo constante en muchos aspectos. No sólo en los profesionales.

Sin embargo, el miedo es necesario como modo de supervivencia porque entre otras cosas te ayuda a asumir riesgos para realizar actividades, que quizás de otra forma, no haríamos.

Cuánta razón tienes.
Y qué bien hacen este tipo de cursos.
Ojalá en las escuelas se preocuparán menos por la nota final y más por desarrollar las capacidades comunicativas y de proyección de las propias posibilidades de cada alumno.
Dicen que el miedo es el principal freno al progreso.
Y, como bien dices, estamos demasiado asustados.

Siempre dando en el clavo. La de veces que me he mordido la lengua, paralizado, impedido brillar con luz propia por miedo a ser vista… Qué peligro y más en mi área de trabajo. Pero claro esa actitud tampoco te permite crecer.
Como nunca es tarde si la dicha es buena, me he propuesto no cortarme más las alas , arriesgarse a pegármela que mirar un día atrás y arrepentirse de lo no hecho.
Estoy totalmente de acuerdo con Xavier en que esto debería enseñarse en las escuelas. Debería más tiempo al crecimiento personal y otro gallo cantaba.

Hola Neus,
¡Linda la nota de hoy!

La fecha de Halloween, vigilia del Samhain, – “fin del verano” e inicio del año, era la celebración del final de la temporada de cosechas en la cultura celta y coincidía con el momento más oscuro del año.

Juegos, oráculos, disfraces y calabazas espectrales acompañan la legendaria fiesta anglosajona practicada desde hace más de tres mil años por los pueblos celtas que poblaron toda Europa y que en la actualidad se festeja en muchos otros países.
Vinculada a la celebración cristiana del Día de todos los Santos, del 1 de noviembre la llaman también Noche de brujas; será por eso que nací en una noche de Hallowen.

El Miedo es el tema de la nota de hoy y voy a hacer el “elogio del miedo”, al que coloco al lado de la Prudencia y de la Capacidad de juicio, cualidades prácticas que ayudan a generar nuevos proyectos y no morir en el intento.

Lo ejemplificas en varias frases que oíste en modo reiterado este mes

– “Tengo miedo de explicar lo que hago.”
– “¿Y si nadie me contrata?”
– “Dar este seminario me genera una angustia que no veas.”
– “Si alguien me publica una mala reseña, me hundo”.
– “No quiero morir de éxito”.
En estas frases el término miedo puede quizás ser reemplazado por preocupación, precaución, o valoración de un resultado negativo, que para nuestro equilibrio interior es necesario poner en la balanza cuando se busca un resultado concreto.

Cada iniciativa puede tener una consecuencia positiva y naturalmente otro negativa, que es mejor para nuestra salud mental no ignorar.

El Miedo es un mecanismo fisiológico que agudiza nuestros recursos, físico, intelectuales, psicológicos, lo compartimos con los animales y la Naturaleza nos ha dotado de él para sobrevivir, por lo que es un instinto positivo, apto para la subsistir. Tenemos dos opciones ante él, la lucha o la fuga.
Las dos son justificadas, dependen de las condiciones, de la posibilidad de superar las dificultades, o de nuestra capacidad de valorar qué es oportuno en ese momento y lugar.

El freno que produce el miedo no es “intrínsecamente negativo”, quien no lo experimenta cae en una variante de la valentía, que es la presunción, la arrogancia o la imprudencia. El miedo no se contrapone a la valentía, la sostiene. No luchamos contra él sino con él; es un aliado.

La ansiedad que provoca llevar adelante un proyecto debe estar sustentada por una valoración de las situaciones, que no son sólo personales, involucran al grupo o a la sociedad en que actuamos, no sólo nuestra visibilidad. Es un juego más grande que nosotros y no depende sólo de nuestra voluntad.

El Miedo es además un potente economizador de energías creativas, que pueden ser desplazadas a otros fines. Es una alarma de hartazgo por perseguir una meta que reclama más de lo que estamos dispuestos a invertir.

¡Un saludo para todos y feliz Halloween!
Ana María

Buenas tardes Juanjo, Xavier, Sylvia y Ana María.
Vuestros comentarios a este post lo hacen grande empequeñeciéndolo. Me parece más interesante vuestra aportación que lo que yo haya podido escribir. Gracias por compartir vuestra impresión frente al miedo, que resumo en la GRAN FRASE de Ana María:
“El miedo no se contrapone a la valentía, la sostiene”.
Adelante todos, entonces!. Un abrazo

Hola Neus,

Gracias por tu post, que es toda una invitación a la reflexión, que acepto gustoso.

El es miedo un aliado y un enemigo, como ya se ha dicho. El problema es que los mecanismos que lo activan se quedan obsoletos con frecuencia: tenemos miedo a hacernos visibles pero no tememos que Google sepa más de nosotros que nuestra madre o que Facebook sepa predecir una ruptura con nuestra pareja en base a cómo usamos la red. Seguimos temiendo a una araña porque antaño su picadura podía causar la muerte, pero no tememos subirnos a un coche, que provoca miles de muertes, como una terrible pandemia.

Yo añadiría una tercera reacción natural ante el miedo, además de las dos que menciona Ana María en su post: la parálisis. Una respuesta instintiva ante determinados peligros, ya que se espera que nos haga invisibles.

Tus propuestas, Neus, son una llamada a la acción, a hacernos visibles, a exponernos y afrontar los riesgos, pero de forma controlada. Mucha suerte con ellas.

Un saludo,

Gabriel

Hola Gabriel,
gracias a ti por compartir tu reflexión. Cierto, somos selectivos -a la baja- a la hora de juzgar los riesgos. ¡Esa reflexión merece un post entero!

[…]   […]

Gracias !!! Para pensar y replantearnos nuestros miedos. Que no queden en la sombra, pongamos luz y a ver qué sucede. Sin permitirle la parálisis, aunque sea momentánea, que nos de impulso para seguir adelante !

Gracias a ti, Adriana.

Y tú, ¿qué opinas?

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