Obra o autor: ¿quién va primero? La estrategia Ferrante | Neus Arqués

Obra o autor: ¿quién va primero? La estrategia Ferrante

Estrategia Ferrante¿Se puede ser anónimo y visible a la vez?

Ésta es la pregunta que evoca Elena Ferrante, seudónimo con el que firma la autora de la serie Dos amigas. La escritora ha decidido ocultar su identidad al servicio de su obra. Nada más se sabe de esta persona anónima y, paradójicamente, visible.

Anónima no significa muda. Ferrante ha concedido entrevistas a distintos medios de comunicación. Suele responder por correo electrónico, salvo en el caso de la prestigiosa “Paris Review of Books” en la que fueron sus editores italianos –únicos conocedores de su identidad real- quienes la entrevistaron en persona. Por primera vez en la historia de esta venerable cabecera se publicaba la entrevista a un autor que firma sólo con seudónimo.

El interés por desvelar quién es crece en paralelo al éxito de sus novelas, que recomiendo. En un entorno en el cual la tecnología permite saberlo todo de casi todos, para Ferrante permanecer en el anonimato debe requerir un esfuerzo considerable. No es tan sencillo ocultarse. ¿Por qué lo hace?

Leyendo las diversas entrevistas concedidas, entiendo su estrategia como su respuesta individual a la pregunta:

La obra o el autor: ¿quién va primero?

Los escritores hemos esperado desde siempre que nuestro trabajo fuera la clave. Pensábamos y pensamos que un buen texto brilla por sí solo y puede llevarnos al lector. El mérito está en la obra y ésta va delante.

Preferimos el arte al negocio del arte, pero reconocemos que el sector editorial es una industria. Con el impacto de la nueva industrialización tecnológica –que genera déficit de atención por un lado y sobreoferta por otro- la figura del autor es cada vez más necesaria para dar visibilidad a su obra. A los escritores nos han cambiado la descripción del puesto de trabajo: lo expongo en el artículo  “Cuando escribir ya no es suficiente”, que puedes consultar en el sitio web del Ministerio de Cultura. Ésta ha sido mi experiencia hasta la fecha y la razón por la que publiqué  Marketing para escritores.

Las editoriales piden hoy que junto a la propuesta editorial se presente un plan de promoción. La visibilidad de un autor en redes sociales es un factor tenido en cuenta a la hora de contratar o rechazar un manuscrito. Los followers se equiparan a lectores y se considera que audiencia y comunidad son sinónimos. La tecnología quiere predecir qué será un éxito; por ahora algunos éxitos, como el de la propia Ferrante, se escapan. Hasta la fecha, la Mitología gana a la Tecnología.

Inmersa en un mercado hipercompetitivo, la industria editorial recurre a autores mediáticos. Pronto les veremos, ocupando la “pole position” en el día y en la feria del libro. Ferrante caracteriza este énfasis mediático como “el predominio del icono del autor sobre la obra. En este caso, el libro funciona como la camiseta sudada de una estrella pop, camiseta que sin el aura del divo resulta completamente insignificante”. (“Corriere“).

La fama mediática es tema recurrente en sus entrevistas. Precisamente en la publicada por la “Paris Review” insiste: “No cuenta el libro sino el aura del autor. Si el aura ya existe y los medios la refuerzan, el mundo editorial está encantado de abrirte sus puertas y el mercado te da la bienvenida. Si no hay aura pero el libro, por milagro, vende, los medios se inventan al autor, con lo que el escritor termina no solo vendiendo su trabajo sino también vendiéndose a sí mismo”.

En este contexto, la apuesta de Elena Ferrante es valiente porque va contracorriente.  No es una autora invisible, sino anónima. No quiere que su yo interfiera mediaticamente con su obra, que es el soporte que refleja este yo.

Al respecto resulta una coincidencia curiosa y tal vez feliz que el prólogo de La amiga estupenda lleve por título “Borrar todo rastro”. En el argumento se reflejan los sueños infantiles de las protagonistas que pudieran ser también los de su autora:

“Creíamos que estudiar mucho nos permitiría escribir libros y que los libros nos habrían hecho ricas. La riqueza era siempre un resplandor de monedas de oro encerradas dentro de infinidad de cajas, para llegar a ella bastaba con estudiar y escribir un libro”. (Lumen, pág. 75),

La fotografía que acompaña este post retrata un detalle de la fachada de El Corte Inglés en Barcelona. La leyenda reza: “Labor Omnia Vincit”.  El trabajo todo lo puede. Comercio y mérito, juntos.

Gracias por comentar esta nota y compartirla.

Sobre visibilidad, creatividad y libros hablaré los próximos 3-4 de mayo en ArtShowBiz Miami.

Sobre mi último proyecto, Vive cincuenta, hablaré el próximo 21 de abril en la presentación que organiza Enebra en Badalona.

Ojalá nos veamos pronto, en Miami o en Badalona. Escríbeme si vas a asistir a alguno de estos dos eventos.

 

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Comentarios

Hay que reconocer que la estratega de esa chica es brillante. Somos todos tan públicos que encontrar a alguien anónimo es como encontrar un unicornio. Y somos como niños pequeños: cómo nos digan que no podemos tener/saber algo, más lo queremos. Eso lo está usando ella de manera genial.
Independientemente de las verdaderas razones de la chica, que ella solo sabra, como estrategia de marketing es genial.
Así es como debería ser… Darle más importancia a la obra y no al nombre del autor. Eso nos libraría de segun que “libros” de ciertas “estrellas mediáticas” a las que sólo compran por su nombre.
Un post genial y una curiosidad muy de investigar!
Un saludo!!

Eva, la comparación con el unicornio es muy buena. Es así. Sobre todo, las novelas. Son hipnóticas. Te las recomiendo. Gracias por participar en esta tertulia!

Hola! Bueno, no creo que sea realmente una estrategia. Es simplemente, su forma de entender la literatura y su oficio de escritora. Creo que si una obra tiene mucha calidad, el autor es lo de menos. Es cierto que en los tiempos que corren, espídicos, fugaces y marketinianos, esta es la excepción (y no lo digo por la calidad, que la hay en mucha gente, sino por querer permanecer anónimo y conseguir llegar igualmente a los públicos). La calidad de una obra ¿prevalece sobre cualquier márketing o promoción? Quizás sí… o quizás esta sea la excepción que confirma la regla. Personalmente, como escritora que tiene que “vender” sus propios libros, la de Elena Ferrante me parece una decisión acertada para poder evadirse del ruido y la furia que hay alrededor de las redes y las promociones, y dejar que sea la historia y su calidad la que hablen por sí misma.
Interesante post! Saludos!

Maria, yo creo que la visibilidad es previa a la calidad. Para poder leer un libro, antes debemos verlo. Literalmente. Por eso entiendo que Elena Ferrante ha decidido ser anónima y visible a la vez. Su opción me parece además heroica, porque el anonimato en los tiempos 2.0 debe ser durísimo. Gracias por participar!

Y tú, ¿qué opinas?

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