Mujeres, hombres, planetas | Neus Arqués

Mujeres, hombres, planetas

Uno de cada cuatro estadounidenses cree que es más probable que los humanos colonicen Marte a que la mitad de los CEOs de las empresas en el ranking Fortune 500 sean mujeres (via Shiftbalance).

Lo bueno del caso es que tienen razón. En la NASA, la promoción 2013, formada por ocho astronautas con posibilidades reales de viajar a Marte, es de composición paritaria.

Tres de las cuatro astronautas están casadas. Dos tienen hijos. El viaje de ida y vuelta puede durar entre dos y tres años.  En el Mars One Project, un proyecto de financiación privada que también se propone llegar a Marte, algún marido ha declarado ya su predisposición a ser el primero en mantener una relación de pareja a distancia interplanetaria. Es duro.

El tema de las mujeres astronautas me fascina, quizás porque nací justo cuando una de ellas se convertía en el primer civil y la primera mujer en orbitar el espacio exterior.  Valentina Tereshkova también salió de misión sin saber si regresaría. A pesar de la precariedad de medios, aislada y sin la confianza de sus superiores, regresó. Su coraje me impresiona tanto que le he dedicado una de las experiencias-capítulo en mi autobiografía Vive 50.

La paridad interestelar necesita visibilidad. Por eso ahora tenemos películas sobre la contribución de las mujeres afroamericanas a la carrera espacial. Por eso LEGO lanzará un conjunto dedicado a mujeres que han realizado aportaciones estratégicas a las misiones de la NASA (la iniciativa partió precisamente de una mujer, que logró el apoyo de 10.000 firmas).

En la semana oficial de la cosa femenina, nos interesa pensar por un momento en cómo nos afecta personalmente la cuestión. El emprendedor y visionario Elon Musk se propone ir a Marte. Su compañía, Space X, tiene como misión convertir a los humanos en una especie interplanetaria. Esto es lo que se me ocurre: las mujeres tenemos que saltar ya al terreno de juego. Tenemos que ir a Marte y donde haga falta, porque la tecnología nos coloca frente a un cambio de paradigma al que no somos ajenas. La vida –la nuestra- cambiará a la velocidad de la luz.

Orbitar o sucumbir. El partido ha cambiado. En palabras de la astronauta Anne McClain:  “Al final, todos formamos parte del Equipo humano”. Por lo tanto: Avanti!

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Comentarios

Iremos a Marte, claro que sí… hasta el infinito y más allá! No nos falta capacidad ni talento ni ganas, aunque nos falta lo de siempre… un reparto equitativo, y otra logística para que volemos tan alto como cualquier astronauta masculino, abogado masculino, o emprendedor.

Muy cierto, Lelés. Gracias por comentar!

Seguimos teniendo el problema añadido de que aún son muchas las mujeres que “en el fondo” no se acaban de creer que somos capaces. Sí, de cara a la galería todas lo tenemos claro pero… en la intimidad, ¿de verdad están convencidas de lo que valemos y de lo que somos?
Demos un paso más, no es una moda, es un objetivo.
¿Cómo que ninguna mujer ha ganado el campeonato internacional de ajedrez? ¡Insensato! Prepárate que vamos a por todas.

Exacto: a por todas. TODOS (o nos gana el robot!!). Gracias por comentar,Hortènsia!

Soy ya bastante mayorcito y he visto y me congratulo de lo mucho que las mujeres han evolucionado en España, en Irán, en India y en otros muchos países que conozco en los últimos 30/40 años. Y como muchos hombres nos alegramos de ello pues preferimos mujeres independientes, libres y con personalidad que las sometidas y “estrechas” de mi juventud. Desde luego tengo buenos ejemplos en casa porque a mi mujer la he elegido y a mi hija la hemos educado así. ¡Viva la mujeres libres! Ello nos beneficia y nos hace la vida más rica.

¡Viva! Gracias, Francisco, por comentar siempre con tanto entusiasmo.

Y tú, ¿qué opinas?

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