Mes: marzo 2012

Facebook para padres (I). ¿Qué es Facebook y quién está detrás?

Nos preocupa la identidad digital de nuestros hijos. Como madres, padres y maestros, nuestra misión es que nuestros hijos y alumnos sean las mejores personas que puedan llegar a ser. Y en Facebook ya están siendo. Por tanto, no podemos abdicar de educarles también en el terreno digital, del mismo modo que nos preocupamos porque su alimentación sea correcta, aprueben el curso o aprendan idiomas.

Si no lo hacemos es por desconocimiento. Nuestros hijos han crecido frente a una pantalla: nosotros, no. Por eso resulta difícil consensuar criterios cuando son ellos –no nosotros- los que mejor se manejan.

Facebook para padres, madres y maestros es una guía basada en mis reflexiones sobre la identidad digital y en mis conferencias. Partiendo de cero, esta guía recopila las informaciones básicas para que los adultos entendamos qué es y cómo funciona esta red social, cómo interactúan los jóvenes en ella y cómo podemos ayudarles a construirse una identidad digital sana.  En este blog iré publicando diversos capítulos, a medida que los voy editando para su publicación editorial. Tus comentarios y observaciones son bienvenidos.

Empezamos por el principio:  Capítulo 1. ¿Qué es Facebook y quién está detrás?

Facebook es una red social que permite a sus usuarios conectar con otros miembros de la red. La palabra clave aquí es “social”: vamos a Facebook a interactuar. No se trata entonces de un sitio web que visitamos pasivamente, sino que somos participantes activos.

Creada originalmente en febrero de 2004 para los estudiantes de la universidad de Harvard, Facebook es hoy accesible a cualquier usuario que tenga una cuenta de correo electrónico (imprescindible para registrarse), en cualquier lugar del mundo. Su fuerza reside en las cifras. Según fuentes de la propia compañía, Facebook cuenta con 845 millones de usuarios activos, de los cuales el 80% reside fuera de Norteamérica. España ocupa ahora mismo la 15ª posición en el ranking de países por número de miembros, con 15.9 millones de usuarios, es decir, el 34% de la población.

Hasta la fecha y a la espera de su salida inminente a bolsa, Facebook se ha financiado mediante las aportaciones de capital de diversos inversores. Se trata de inversores, no de ONGs. Por tanto, esperan un retorno de la inversión. Por tanto, Facebook tiene que generar beneficios. ¿Cómo? En este momento, los ingresos de Facebook proceden de lo que se denomina “publicidad segmentada”. Facebook cobra a los anunciantes por mostrarnos los anuncios que vemos en la parte derecha de nuestra pantalla.

Si ahora tú y yo nos conectásemos simultáneamente a Facebook, no veríamos los mismos anuncios. Esto es así porque la publicidad que se nos muestra está relacionada con los datos que hemos proporcionado sobre nosotros.   Al contratar su anuncio, la empresa indica a qué tipo de público quiere dirigirse: si le interesan mujeres u hombres (o ambos), de qué edad. Puede solicitar que su anuncio sólo se muestre a residentes de determinadas localidades o a usuarios con determinadas aficiones. Así, un anunciante puede seleccionar como criterio: que su anuncio se muestre sólo a mujeres de entre 35-44 años de edad, residentes en Valencia y amantes de los libros. El coste de la campaña publicitaria aumenta con cada criterio adicional de selección. A cambio, la empresa se asegura de que el anuncio será visto por aquellos usuarios a los que quieren llegar.

Para ser eficaz, Facebook necesita por consiguiente recopilar el máximo de información posible sobre cada uno de nosotros: la mercancía que Facebook vende son nuestros datos. ¿Cómo los consigue? Como afirma el analista Nicholas Carr,  “la vanidad es más fuerte que el deseo de privacidad

Próximos capítulos de Facebook para padres, madres y maestros: 2. Facebook y los adolescentes. 3. Y nosotros, ¿qué podemos hacer?

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Fran Lebowitz o el humor como lenguaje


Fran Lebowitz es una de las autoras contemporáneas que más me interesa. La fama le llegó de la mano de su primer libro y le produjo un bloqueo de años, que ella ha sabido explotar diseccionándolo y satirizandolo en conferencias, artículos y entrevistas. Lebowitz es una outsider que aprovecha su condición para no dejar títere con cabeza.

Los temas centrales de Lebowitz son dos: la escritura y la ciudad de Nueva York (no necesariamente en este orden). Sobre ellos charla con Martin Scorsese en el documental Public Speaking, que intercala la entrevista con apariciones públicas de la autora.  Resulta impagable su conversación con Toni Morrison. Ni siquiera la contención escénica de la ganadora del Nobel resiste a a la exhuberancia verbal de Lebowitz.

Tusquets la tradujo al castellano a mediados de los ochenta. ¿Alguien sabe de ediciones más recientes? Gracias.

Releo a Lebowitz y su resistencia a escribir en esta pieza publicada por la Paris Review  (en ingl. 1993)  para enfrentarme a mi propia resistencia. Y entonces me detengo en este párrafo, donde explica por qué decidió ser escritora, y sonrío.

«PERIODISTA: ¿Cuándo supo que sería escritora?

LEBOWITZ

De muy pequeña, a los cinco o seis años, comprendí que los libros los escriben la personas. Antes pensaba que los escribía Dios. Pensaba que eran una manifestación de la naturaleza, como un árbol, vaya. Cuando mi madre me explicó que no, le insistía: ¿Pero qué dices? No me lo podía creer. Ser escritor me pareció extraordinario: era como decir «aquí está el hombre que hace todos los árboles». Entonces decidí que quería ser escritora, imagino que porque era lo más parecido a ser Dios.

Nunca he querido ser otra cosa. Bueno, si existiera el oficio de lector, lo hubiera sido, porque me encanta leer pero no me gusta escribir. A veces conozco a personas que realmente disfrutan con lo que hacen. Son las que más envidio, sea cual sea su trabajo».

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Tras la red


¿Y si escribimos una historia que no hubiera podido suceder antes de Internet?

Esa fue una de las múltiples propuestas que debatimos en el off Verines 2011.  Y como a veces la noche NO te confunde, lo que empezó como una apuesta, un reto casi, ve ahora la luz en forma de antología emocional, como diría mi colega y coautora Vanessa Montfort. Se publica Tras la red.

María Goicoechea, coautora y prologista, lo explica así: » ¿Qué ocurre cuando reúnes a un grupo de escritores, editores y críticos en unos cuantos aviones, los depositas a las orillas del Cantábrico en un aislado hotel al borde de la Playa de la Franca durante tres noches, y les mantienes horas y horas en la casona de indianos de Verines devanándose los sesos en torno al tema de la literatura en la era digital?

Pues que tras largas horas de deliberación casi todos coincidimos en que el bar cerraba demasiado pronto, que los gintónics eran exóticos y que por lo menos el mar siempre estaba abierto. En cuanto a que la literatura será digital o no será, casi nadie lo puso en duda. Durante las sesiones de trabajo, hablamos del mercado del libro electrónico, del impacto de los nuevos soportes de lectura, del escritor y su identidad digital, del papel de la red para distribuir la literatura, para acercar a escritores y a lectores, de los nuevos rituales de escritura y lectura en pantalla».

Esta antología digital, editada por Cristina Fallarás en Sigueleyendo, agrupa a muchos de quienes coincidimos en Verines, desde la propia Cristina a las mencionadas Vanessa y María.  El listado completo es éste:  Lorenzo Silva, Javier Ruescas, Vanessa Montfort, Manel Loureiro, Doménico Chiappe, Javier Celaya, Miriam Reyes, Cristina Fallarás, Benjamín Escalonilla, Neus Arqués, Luis González, José Manuel Lucía, Anika Lillo, Dolores Romero, María Goicoechea, Arantza Larrauri.

Mi relato se titula «DoS» y basa su caracter digital en la protagonista, Arantza, una peculiar hacker vasca.

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