Mes: julio 2010

Banda sonora

Antes de marchar de vacaciones he podido -¡por fin!- desarrollar un proyecto que me rondaba desde hacía tiempo: compilar la banda sonora de mis novelas en Youtube.

Un hombre de pago se escribió escuchando salsa cubana (de la isla y del exilio). Los 25 capítulos deben su título a las piezas cuyos vídeos he agrupado en esta lista. Por otro lado,  los capítulos de Una mujer como tú, continuación de la anterior, remiten a canciones de los ochenta y noventa. En ambos casos no están todos los títulos que son, pero sí son todos los que están. Esas canciones no son banales en la trama y pueden dar pistas -a quien quiera oirlas- de por dónde van los tiros.

He publicado las listas en un canal propio, donde he incluído además otros videos sobre servidora, básicamente entrevistas. Al conjunto le he denominado NeusArqués TV. La idea  de «TV personal» no es mía: me he inspirado en Gonzalo Martín y en Pere Rosales, compañeros ilustres que disponen de sus propios canales. Por cierto, Estrategia digital de Pere es una lectura muy recomendable si quieres aprovechar las vacaciones para organizar de forma sencilla y eficiente el plan digital de tu empresa -o el tuyo propio.

Salvo novedades urgentes, me despido hasta la vuelta. ¡Feliz verano!

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«Una mujer como tú»: Autoentrevista

¿Para quién has escrito Una mujer como tú?
Pienso en una lectora de 30+ años, que inicia o se encuentra en una etapa de madurez vital. Por otro lado, los personajes conectan con públicos específicos, como las mujeres en tratamiento de fertilidad.

¿Qué influencias identificas en la novela?
El referente más claro para mí es Terry Macmillan. Me interesa el modo como aborda las relaciones femeninas, especialmente en sus primeras novelas. Me gustaría pensar que Una mujer como tú es la versión mediterránea de Esperando un respiro.

¿Cómo te documentaste?
No resultó fácil al principio encontrar una mujer judía que me ayudara a construir la identidad de Ruth. Finalmente, hablé con diversas interlocutoras y todo empezó a fluir. Gracias a su colaboración pude asistir a la celebración del Shabat en una de las sinagogas de Barcelona, a la que, en la novela, asisten Ruth y su madre. En cuanto a la web de contactos J-Date, yo misma me di de alta (¡y de baja!) para entender cómo funcionaba.

Para conocer mejor el Centro de Cultura Contemporánea, donde trabaja Luisa, tuve la suerte de disfrutar de una «visita guiada» particular.

Los tics rockeros de Danny se los debo a Richard. En cuanto a Ediciones de Abril, propiedad del marido de Bel, los tejemanejes que se describen son fruto de la lectura de la prensa y de mi imaginación, aunque no espero que nadie me crea.

¿Y el Théâtre de la Mode Descubrí la colección, que en la novela es el eje de la investigación de Ruth, por casualidad. Me di de bruces con ella en 2002 en el Maryhill Museum: me impactó tanto que regresé a los dos días. En agosto de 2008 volví para entrevistarme con la directora de la colección y pude ver de cerca algunas piezas, como este par de zapatos dorados en miniatura. Me compensaron de las diez horas de trayecto (cinco de ida y cinco de vuelta), en un solo día: ¡fue un día muy largo!

Una mujer como tú está disponible en formato papel y como ebook.

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Una de aventuras: Sartine y la guerra de los guaraníes

A Juan Granados me lo presentó un amigo común y desde entonces mantenemos una intermitente relación digital. Juan me propuso leer su última novela, Sartine y la guerra de los guaraníes (EDHASA Narrativas históricas). No había leído nada suyo y acepté.

Sartine se ambienta en la España del XVIII, un imperio a medio gas que negocia con Portugal un nuevo reparto de Paraguay. Pero la cosa no es sencilla, porque por el medio se cruzan los jesuitas, quienes ven en las llamadas reducciones el marco ideal para materializar sus aspiraciones teocráticas.

El intendente del Rey -Nicolás Sartine- protagoniza esta novela que, más que histórica, calificaría de épica. Juan es historiador en ejercicio y tiene la maña de plasmar de modo muy visual la dureza de la época. Y no sólo en sus descripciones del Nuevo mundo sino también en el retrato de una corte caduca. Granados describe escenarios y esfuerzos que a mi me recordaron poderosamente La misión y, más aún, Aguirre, la cólera de Dios. En definitiva, leí la novela como una película.

Sartine me acompañó en un ida/vuelta en AVE y la terminé ayer en casa. Mientras maldecía al vecino no identificado que a las diez encendió el aire acondicionado a todo tren, pensaba en los hombres que, hace casi 300 años, pasaban calores peores con una actitud más digna -más castiza seguro- que la nuestra. Hablo de hombres porque las mujeres en Sartine son elementos de apoyo, taberneras de buen ver, aristócratas que esconden amores perdidos o jovenes parientes en busca de tutela. Son el refugio del guerrero, pero no te lo tengo en cuenta, Juan, porque así eran seguramente las cosas en el XVIII (en eso pensaré cuando el vecino le de al aire acondicionado).

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