Mes: octubre 2009

Epitafio

Llevo la semana pensando en mi epitafio.

Entiéndaseme bien. No hay signos (y cruzo los dedos) de que vaya a morirme en el corto plazo. Pero sí sé seguro que moriré. Entonces, de aquí a allí y en el tiempo que queda, ¿qué hacer?

Uno de los ejercicios más empleados en los procesos de definición de objetivos personales es, precisamente, imaginar el propio funeral y pensar qué dirán los allegados. «Fue un gran esposo». «No hubo nadie más comprometido con la empresa que él». «¡Mira que jugaba bien al tenis!». ¿Estamos ‘oyendo’  lo que queremos oír?

Mi generación tiene posibilidades inauditas. Los hombres -y, a la zaga pero con empuje, las mujeres- piensan sus vidas en primera persona. Ya no nos sentimos obligados a ser lo que nuestros padres fueron y podemos, en la mayoría de los casos, decidir lo que queremos ser. Pero… ¡son tantas las posibilidades!

Alguien me aconsejó una vez: «Neus, escoge bien tus batallas». Y tiene razón, porque no podemos estar en todos los frentes. No caben tantos títulos en la lápida.

Entonces: ¿cuál es la batalla? ¿Debemos necesariamente priorizar? ¿O podemos desarrollar hoy más de una identidad? Al final de todo… ¿qué habrá valido la pena?

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El ebook y la experiencia lectora

   Con el ebook parece llegar la revolución editorial, el nuevo libro, el nuevo lector. Pero, ¿de verdad es nuevo? ¿Vamos a leer distinto? ¿Vamos a escribir distinto?

   Desde agosto de 2008 leo en Kindle . No leo siempre ni todo en formato electrónico, porque me he dado cuenta de que el dispositivo modifica mi experiencia lectora. Un reader es, en el fondo, una pantalla. Y los usuarios, frente a una pantalla, no leemos: escaneamos. Por lo tanto, la velocidad aumenta porque el ojo busca pistas en el texto que le ayuden a la comprensión global del mensaje.

  ¿Y cómo es el texto que leo? Respuesta: es texto, no hipertexto. Es decir, está escrito en modo secuencial (introducción-desarrollo-conclusión) y no puede navegarse. Leer un ebook hoy, en su actual formato textual, es una experiencia que podemos denominar «low cost». Tiene ventajas (precios más bajos, portabilidad, facilidad de almacenamiento) e inconvenientes (fatiga ocular, por mucho que la pantalla sea de resolución alta, «dispersión mental»).

   Personalmente apuesto porque, en el futuro, un mismo libro podrá leerse de formas distintas:
– Como «ebook plano», en formato texto. Versión económica a precio bajo o cero.
– Como «ebook enriquecido», en formato hipertexto, con enlaces y audio/video. Sería el equivalente a la «versión anotada». A precio premium.
-De forma fragmentada (compra de capítulos o actualizaciones sueltas).
-En papel.

   Cada formato determinará una experiencia lectora y será el usuario quien decidirá, título a título, cómo quiere que sea su lectura personal de esa obra concreta.

   A los escritores, este abanico de posibilidades nos llevará a redactar de otra manera en el caso de que queramos que nuestra obra sea susceptible de leerse en hipertexto. Del mismo modo que para redactar un texto on-line existen determinadas pautas (me he ocupado de ellas aquí), esas pautas se aplicarán a la ficción o al ensayo. ¿De igual manera? Quizás no. ¿Todos y todo en hipertexto? No creo: el video puede aportar más a un libro de cocina que a una novela.

   Entramos en una época de prueba y error y, espero, de nuevas complicidades entre autores y lectores, en búsqueda de esa experiencia compartida en que se sustentan la escritura y la lectura.

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On the radio

Paso por las ondas:

– En Revista de letras, audio-entrevista con J. A. Muñoz a propósito de Marketing para escritores, mi experiencia en Kindle y el futuro en general.

– En Radio Sefarad hablo con Pascal de Una mujer como tú, de ellas y ellos y de dónde iremos a parar. La conversación continua en directo este jueves a las 19.30 en Madrid (Hotel Kafka, Hortaleza, 103): invitación, aquí.

Y acabo, en honor de Roberto, con el vídeo de Donna Summers cantando On the radio y luciendo hombreras pre-Marc Jacobs.

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Un hombre de pago y cuatro años de amor

Se cumplen ahora cuatro años desde que empecé a escribir un otro blog sobre mi primer novela, Un hombre de pago

   En octubre de 2005 había terminado Un hombre de pago y, sencillamente, no sabía qué hacer con la novela. Empecé entonces un camino cuyas peripecias me propuse documentar en público.

   El esfuerzo ha valido la pena. La novela pasó de la autoedición a ser publicada por Umbriel. Conseguimos siete entrevistas en televisión y una docena en radio, además de más de un centenar de referencias en Internet y apariciones en los medios impresos, con La Contra de La Vanguardia en cabeza. En el plano internacional, hoy Un hombre de pago puede leerse en ruso y en portugués.

   Hablo en plural -conseguimos- porque estos logros son mérito de muchos. De los lectores que han leído la novela y comentado estos posts, de los que participaron y continúan asistiendo a los eventos y, en especial, de los 10 intrépidos voluntarios que en febrero de 2006 dieron un paso al frente y se apuntaron al Experimento: aceptaron leer la novela de una desconocida y reseñarla. Su apoyo fue fundamental. En algunos casos, aquella conversación continua y se ha transformado en amistad. Estoy hablando -aunque cueste de creer- de un tiempo en que NO existían las redes sociales y, como quien dice, los blogs estaban empezando a prender.

   Ahora paso poco tiempo en esa casa digital: hace un año me mudé a este blog, un piso más amplio, en el que continuo obsesionándome en público por la invisibilidad de las mujeres, por el futuro de los libros y por la vida en general. 

   Pero aquel blog continua activo, como testimonio de estos cuatro años de amor y como caso de estudio. La experiencia ha quedado recogida en Marketing para escritores, donde detallo las distintas iniciativas desarrolladas. Me alegra además saber que el experimento se está analizando en entornos académicos (agradezco a Pablo Odell que me haya enviado la fotografía del seminario impartido con Martín Gómez en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá).

   Nunca hubiera pensado, hace cuatro años, que llegaríamos hasta aquí y que el camino sería tan apasionante. Termino entonces con el primer post –así empezó todo– y con mi agradecimiento a quienes han andado junto a mí, colgados del brazo de Un hombre de pago.

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Mi experiencia en Kindle

Amazon Kindle anuncia su desembarco más allá de los EEUU y el sector editorial se pregunta qué pasará.

Ésta es mi experiencia, 1. como autora y 2. como lectora (y mi respuesta a la pregunta de Carme).

1. Publicamos mi novela Una mujer como tú en Amazon Kindle en el mes de junio. Ayer presenté el caso de estudio en el Liber. Estas son las conclusiones:

  • Sin visibilidad no hay venta.
  • Amazon no es una librería: es un buscador. Por tanto, los ebooks deben tratarse como contenidos digitales susceptibles de ser optimizados.
  • El factor crítico para que sean visibles son las etiquetas (tags). También importan las categorías (determinantes para aparecer en el ranking de los más vendidos) y la portada.
  • La elasticidad del precio no está clara. Importa señalar que Amazon tiene potestad para modificarlo sin consultar previamente al editor.

2. Soy propietaria de un Kindle desde agosto de 2008. En estos 14 meses, he comprado 11 ebooks (excluyendo mi novela). En papel y para el mismo período habré leído una cantidad significativamente superior. En mi caso, el dispositivo lector no canibaliza el libro en papel, porque la experiencia lectora es muy distinta. Todavía no estoy habituada a la lectura en pantalla (quizás porque me paso el día delante de una) y la experiencia me parece «lectura low cost».

El futuro del libro no está sólo en la aparición de nuevos dispositivos de lectura. Nos encontramos en una fase incipiente. El ebook hoy me recuerda los primeros sitios web corporativos: las empresas publicaban la memoria anual en html, es decir, volcaban un contenido existente a otro formato y listos. Ahora estamos haciendo lo mismo: pasar del word (o .txt) a ePub o a MobiPocket. Pero la revolución verdadera requerirá que sepamos cómo podemos enriquecer esta experiencia lectora aportando contenidos que el papel no soporta (enlaces, sin ir más lejos). No se trata de pasar del papel a la pantalla, sino del texto al hipertexto.

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Citas

Octubre amanece con citas sobre mis dos temas clave:  (la invisibilidad de) la mujer y (el futuro de) los libros.

Que las mujeres somos invisibles es ya oficial. No se nos ve ni en Internet ni en ningún sitio. Y no se nos ve, entre otras razones, porque no llegamos: techo de cristal y suelo de vidrio. Al respecto el pasado fin de semana el Financial Times publicó su ranking  «FT 50 Top Women in World Business«.  La pregunta del millón: ¿cuántas de las seleccionadas hablaban castellano? (Respuesta: cero).

Por suerte apuntan iniciativas para salir del túnel. Primera cita: el próximo First Tuesday (BCN, 6 de octubre) está dedicado a las emprendedoras de Internet. Agradezco a Carlos Blanco, uno de sus organizadores,  que me haya referenciado.

Lamento no poder participar como hubiera querido. Estaré en otra cita: el eForo que se organiza en el Liber para hablar de Marketing de ebooks. Me temo que también en este cartel estamos en minoría minoritaria, pero por suerte, siempre en el Liber, coincidiré con Arantxa Mellado, Directora de la red social Ediciona.

De mujeres -de las protagonistas de Una mujer como tú, concretamente- hablaré el 22 de octubre con la escritora Esther Bendahan en el Hotel Kafka (Madrid).

Seguiremos informando.

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