El arte de quitarse de en medio | Neus Arqués

El arte de quitarse de en medio

Get out of your own way es una expresión inglesa que me encanta.  Visualizas el camino que te has propuesto… y cómo tú mismo te dedicas a poner obstáculos que te impiden avanzar.

Tiene una cierta guasa cósmica que a veces seamos nosotros los autores de los impedimentos. ¿Por qué iba nadie a hacer algo así?

A veces actuamos contra nuestros propios intereses

por desconfianza,

por miedo,

por estrés,

por rabia,

por falta de apoyo – y por no saber pedirlo.

Las consecuencias alcanzan, entre otras áreas, a tu visibilidad y la de tu proyecto. Verás que el último módulo de la hoja de ruta es la casilla “Otras estrategias”: evitar el propio perjuicio sería una de ellas. Para que el plan funcione, necesitamos gestionar aquellas actitudes o comportamientos que sabemos que no nos ayudan a conseguirlo.

Resulta curioso que no exista una traducción literal de este modismo. La más cercana sería “no tirar piedras al propio tejado”, que también supone una actitud activa de interferencia.  “Quitarse del medio del propio camino” implica dejar de hacer.  Requiere la decisión deliberada de dejar de obstaculizar el propio propósito.

¿Cómo? Se me ocurren cuatro maneras para dejar de molestarnos a nosotros mismos:

Seguro que hay otros modos de no estorbar la propia intención. Gracias por compartirlos en los comentarios.

La fotografía que ilustra este post es de Chema Madoz

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Comentarios

Hola Neus!
Hace relativamente poco que supe que nosotros mismos podíamos sabotearnos, ponernos obstáculos en el camino, y la verdad que mucho no me sorprendí (ya lo intuía un poco).
Muy dentro mío sentía que podía alcanzar mi éxito, pero mi mente me decía que no, porque habían muchos “peligros” por el camino.
Cuando empecé a despejar esos peligros (que mágicamente se convirtieron en experiencias cargadas de enseñanza), cuando decidí que yo sí era apta para llevar a cabo mi plan, fue cuando me di cuenta que podía manejar esas voces que me frenan muchas veces. No digo que sea fácil, porque para mi no lo es, pero sí es posible.
Gracias por este post. Me resultan muy claras y útiles las maneras que recomiendas para evitar obstaculizarnos el camino.
Un abrazo!

Coincido contigo en que los propios dragones se transforman en experiencia a poco que los miremos fijamente. Gracias por comentar, Daniela

Neus,

A veces nos estorbamos a base de flagelarnos más de lo que haríamos con los empeños de otros.

Pienso por eso que una pista para las recomendaciones que nos pides es aplicar al avance en nuestro camino lo que pensarmos de buena fe que ayudaría a otro en el suyo. Así, a vuelapluma, se me ocurren dos prácticas:

– Celebrar los pequeños éxitos (ya nos ocupamos solitos de lamentarnos de los pequeños fracasos).
– Practicar el feedback apreciativo. En la línea de “Progresas cuando … (algo que ha ido bien) pero para la semana próxima quisiera ver más de (algo que podríamos añadir)”.

Gracias por una columna estimulante.

Complementar la autoexigencia con el reconocimiento es una buena pauta – difícil, eh? Gracias, Ricard, por pilotar el caos.

Querida Neus,

Estoy completamente de acuerdo, de hecho creo que soy mi mayor saboteadora y lo hago divinamente. El hecho de tomar conciencia de mi comportamiento ayuda a evitarlo en ciertas ocasiones, pero en otras continúo tirándome al barro. Tus consejos son acertados y también mehan gustado los de ruizdequero. Un saludo y gracias por compartir todo esto con nosotros.
¿Para cuando un curso de escritura de mujeres ocupadas on line?

Besos

Gracias a ti, Anabel. Curso de escritura para mujeres muy ocupadas on-line = estamos preparándolo. Te avisaré!

Es bien difícil luchar contra una misma. Cuando lo conseguimos la sensación de triunfo es de tal categoría que siempre pensamos “¿porqué no lo hago más a menudo?”, y es una pena.

Me he puesto en mi mesa de trabajo el siguiente lema “Progress, not perfection” para obligarme a avanzar en mis proyectos. Si busco la perfección entro en barrena (a posta), pero no hay excusa humana que pueda sabotear el concepto de ir avanzando/progresando, con independencia del resultado final. No siempre me funciona, ojo! pero es un inicio.

Fíjate, Lelés: en lugar de “Progress, not perfection”, voy y leo “Progress to perfection”. ¡Toma ya lectura freudiana! Gracias por comentar.

Estupendo post y muy sugerente la foto que lo acompaña, con esa especie de telón.
Me he dado cuenta que mi saboteadora interna me suele montar unas megaescenas teatrales que no me dejan ver nada más. Mucho mejor sería abrir el telón y ver el camino en vez de los problemas.

Me ha gustado el cuarto consejo, a ver si lo pongo en práctica.
Muchas gracias, Neus

Exacto: “Ver el camino en vez de los problemas”. Gracias, Reme!

Y tú, ¿qué opinas?

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