Realidad narrada vs realidad aumentada | Neus Arqués

Realidad narrada vs realidad aumentada

“Muchas de las cosas que veo me recuerdan cosas que he leído. ¿No debería ser al revés?”. Nora Ephron

    La tecnología nos proporciona cada vez más información. Hoy, gracias a los códigos QR y mediante nuestro móvil, por ejemplo, podemos conocer la ficha completa de un piso en venta mientras paseamos por la calle. Los dispositivos son aún externos a nosotros, pero tenderán a integrarse, de modo que nuestro cuerpo funcione como una terminal más.  Vivimos ya los primeros entornos de realidad aumentada, “un conjunto de dispositivos que añaden información virtual a la información física ya existente, es decir, (…) la información sobre el mundo real alrededor del usuario se convierte en interactiva y digital. La información artificial sobre el medio ambiente y los objetos pueden ser almacenada y recuperada como una capa de información en la parte superior de la visión del mundo real”.  Disponemos de datos adicionales superpuestos a los datos percibidos. En definitiva, más datos.

Frente a esta realidad aumentada, la realidad narrada. El ser humano ha buscado en la narración un modo de explicarse un mundo que sólo puede aprehender de forma imperfecta. Y para ello lo recrea en la ficción. Dos libros bien distintos, que me han encontrado este verano, me vienen a la cabeza para ilustrar este punto.

Pienso en Los últimos días del Che, de Juan Ignacio Siles, cuyo magnífico subtítulo “Que el sueño era tan grande”, presagia una lectura para mí estremecedora.  El autor recrea de forma coral la experiencia de Sierra Maestra. Hablan el Che y también sus guerrilleros, y los soldados bolivianos y los campesinos que ayudaron y quienes delataron. Y de ese prisma bellísimo el lector sale con la sensación de haber comprendido por qué cada quién hizo lo que hizo y de haber compartido el dolor y las dudas de unos y otros.

Pienso también en Zíngara: Buscando a Jim Morrison, del guionista Salva Rubio. Este viaje iniciático de un protagonista que no ha visto mundo nos lleva a “ver” mundo con él y a preguntarnos si encontraremos a Morrison en las Alpujarras, donde al parecer estuvo en la “realidad real”.

Frente al alud de información con que contamos y contaremos, los dos títulos me han traído a la mente una frase genial que le escuché, también este verano, en unas jornadas sobre Lectura, a la escritora Mercè Escardó: “Un cuento es la distancia más corta entre nosotros y la realidad”. Junto a la realidad aumentada y la información sobre el mundo, la realidad narrada como visión del mundo.

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