Por la uña del pie | Neus Arqués

Por la uña del pie

Regresamos de vacaciones con ilusión y grandes planes. Estas visiones comenzaron como bengalas y su luz ha ido creciendo: hemos aprovechado el verano para planear una vida distinta y más acorde con lo que queremos. Ahora, en cambio, de vuelta a la rutina, esos planes parecen nubarrones que se ciernen sobre nuestras cabezas: aquellas ideas que, tumbados junto a la piscina, veíamos tan claras, han adquirido de repente proporciones asfixiantes. En vez de lanzarnos alegremente y actuar, nos paralizamos.

Se me ocurre, para salir de esta, una historia que se cuenta sobre El Señor de los Anillos y su autor.

Hasta finales de octubre se puede visitar en la Biblioteca Bodleiana de Oxford la primera exposición en 26 años dedicada a la obra de JRR Tolkien. La universidad custodia una amplia documentación, con textos originales, dibujos, imágenes, vocabularios y resúmenes, que el autor creó para construir la trilogía del Anillo, uno de los mayores mundos imaginarios jamás creados, quizás el mayor, con su geografía y su historia, sus razas, sus idiomas…  La documentación custodiada en Oxford llena 500 cajas. En definitiva, crear la Tierra Media es una tarea que parecería no tener fin.

Enlazo ahora con los planes de verano. Entre los dibujos que se muestran en la exposición se encuentra uno cedido por la Universidad Marquette y titulado “Las medidas del Hobbit”. El autor calculó cuánto mide la uña del pie del Hobbit -1,3 centímetros. A partir de aquí, Tolkien extrapoló cuál sería el tamaño del pie. Esta cifra le permitió calcular la amplitud de una zancada. Y gracias a este dato estimó qué distancia puede recorrer un Hobbit en un día.

Y se me ocurre, en esta jornada en la que ya refresca y queda claro que, a la vuelta de la esquina espera un nuevo otoño, que podríamos comenzar nuestros grandes planes resolviendo en primer lugar la pregunta más básica, para poder a partir de esa respuesta extrapolar y avanzar con confianza. Para mí esa pregunta siempre es el propósito, el «para qué» de la acción que me planteo. De ahí se derivarán, una tras de otra, las acciones que tengo que realizar. Podríamos decir entonces que el gran plan comienza… por la uña del pie.

Feliz regreso. El mío lo es, con la publicación de mi nueva novela, Caída libre, el próximo jueves 13 de setiembre. Las presentaciones son el 20/09 -19,30h en Casa del Libro (Barcelona) y el 25/09 a las 19h Librería Alberti (Madrid). Ojala nos veamos allí.

La ilustración que acompaña esta entrada es de JRR Tolkien para El Hobbit: “Bilbo comes to the Huts of the Raft-elves” (1937).

 

 

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Comentarios

Feliz retorno veraniego, Neus.
Este verano preferí no hacer planes, marqué un paréntesis por cuestiones personales. Sin embargo sí reconozco que suelo incurrir en parálisis por análisis, vamos que le doy demasiadas vueltas a la cabeza y eso termina por no conducirme a nada. Me quedo con tu pregunta, tu “¿para qué?” tal vez sea la mejor forma para conducirse a un lugar adecuado. Uñas, pasos, distancia, camino.
Mis mejores deseos para tus presentaciones (aunque seguro que van a ser un éxito). Abrazos y besos apretados.

Feliz inicio de este nuevo tramo, Anabel.

¡Mis felicitaciones Neus por tu novela!

La metáfora de la uña es sugestiva como punto de partida.

Sin embargo, la documentación de dibujos, imágenes y documentación de la trilogía del Anillo, es obra de un colectivo de especialistas apoyada por una organización con fuertes apoyos económicos que los patrocina. Es una operación comercial de gran respiro, donde las finanzas son guiadas no por artistas sino por expertos economistas.

En lo personal, los planes de Escritura los manejo como el dinero, en modo diversificado, para evitar que si algo sale mal, se desvanezcan. Estos planes, además, conviven con otros.

En días alternos me ocupo de ellos, sin descuidarlos pero sin depender demasiado.

Es una estrategia para mantener el equilibrio, preservando la mente para generar nuevas ideas y mantenerme optimista.

Un abrazo

Ana María

Hola, Ana María. Hasta donde yo sé, toda la documentación del Anillo la creó su autor, JRR Tolkien. Es cierto que su conservación y catalogación está en manos de expertos y que los fondos preservados se distribuyen entre la Universidad de Oxford y la U. Marquette. Seguro que su mantenimiento es costoso. Un abrazo.

Y tú, ¿qué opinas?

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