Cómo distraerse durante veintinueve años | Neus Arqués

Cómo distraerse durante veintinueve años

«Mi gran pasión es escribir».

Una declaración de intenciones tan rotunda indicaría que su autor o autora conoce perfectamente cuál es su propósito.

La autora soy yo. Anoté esta declaración de intenciones en mi primer diario. Tenía trece años.

Acto seguido, dejé el diario durmiendo en el cajón.

Publiqué mi primer libro a los cuarenta y dos.

¿Por qué necesité tanto tiempo para hacer aquello que tan claro veía? Lo cierto es que durante veintinueve años hice de todo para NO escribir.

Para no escribir lo que quería cursé dos carreras universitarias -y sólo uno tenía que ver con las palabras. Terminé una tesis de máster (ahora que están tan de moda) sobre Política internacional. Redacté los discursos de mis jefes. Fundé mi propia empresa y preparé innumerables planes de comunicación para mis clientes.

Durante veintinueve años todo se confabuló –o eso me decía a mí misma- para distraerme de mi propia convicción adolescente.  Es más fácil hacer lo que menos nos cuesta, en lugar de lanzarnos a por lo que más nos gusta.

Todo estaba en orden. Todo, salvo el runrún de la insatisfacción. Si el tiempo se me pasaba defendiendo proyectos, ¿era esta la vida? ¿O un sucedáneo? Un día, el Universo y yo coincidimos en que estaba en un camino que no era el mío. No era un mal destino: sencillamente no era el camino que estaba llamada a recorrer.

¿Significa esto que los veintinueve años fueron tiempo perdido? En absoluto. He tenido mucho tiempo para aprender. Aunque no escribía lo que quería, escribía y, lo que es más importante, leía.  Lo que te aseguro es que, hasta que no hagas lo que has venido a hacer, la vocecita no te va a dejar en paz. Hoy me parece una suerte que esto sea así, porque es precisamente esa voz insidiosa que nos tira de la manga la que nos recuerda el propósito.

La ilustración de esta entrada es de MissCherryBooks partiendo de la portada de mi novela Caída libre.  Me identifico hoy con el sosiego de la mujer que sostiene el libro en sus manos. ¡Muchas gracias!

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Comentarios

No has sido la única:
“Un día, el Universo y yo coincidimos en que estaba en un camino que no era el mío. No era un mal destino: sencillamente no era el camino que estaba llamada a recorrer”.
Cuando leas mi libro, lo verás.

Y te lo comentaré, Francisco. Gracias por acompañarme en la Alberti.

Hola!
Te entiendo mucho, muchísimo. No tengo dos carreras, pero parecido. No he publicado novelas, aunque sí reportajes, relatos, y hasta alguna obra de teatro…, pero me defino como escritura. Desde que me dedico a impartir talleres de escritura, me he dado cuenta que la mayoría de las mujere sno “ambicionamos” tanto publicar como escribir. Por puro placer, para aclararnos, para evadirnos, para tener un paréntesis en el que no ser “mamá, hija, la trabajadora o…” La mayoría de los hombres que acuden a mis talleres tienen como motivación mejorar en el trabajo, publicar o bien cambiar la profesión, Todos los motivos me parecen buenos. Saludos … i gràcies.

Llum: lo que me cuentas me resulta muy familiar. Escribí precisamente el “Curso de escritura para mujeres muy ocupadas” pensando en ese perfil que describes muy bien. Gràcies a tu per comentar!

Me ha encantado como lo expresas, Neus. Yo tambien me he distraido bastante durante 28 años.

Ahora que voy camino de los 50 he decidido dejar de distraerme, y tus experiencias me inspiran mucho para lograrlo.

Un poco en línea (creo) de lo que apunta Francisco.

Está ahora de moda, sobre todo para los que hemos alcanzado una cierta edad sin estropearnos demasiado, la recomendación de ‘reinventarse’: Pero mi vivencia, que aún no es del todo una experiencia, es que sería útil que nos hubieran enseñado a’descubrirnos’. O a encontrarnos, si se prefiere.

Yo por ejemplo, me formé como científico. Pero ahora, más que el impulso al avance de la ciencia, me interesan la reflexión y el debate sobre los límites de la ciencia.

Me educaron, y me eduqué, para explotar al máximo la racionalidad. Pero descubro ahora que lo emocional desborda a lo racional en más ocasiones que lo contrario.

Podría seguir. Pero sólo mencionaré que las tensiones de estos descubrimientos me impulsan a escribir. Veremos en qué queda.

Ricard: espero que quede por escrito. Quiero decir: te animo a que sigas escribiendo.

Así me he estado sintiendo yo, pero quizás con la incertidumbre que quizás es tarde para lanzarme del todo a esta otra aventura junto al hecho de ser maestro. Siempre es bueno saber que no esta uno solo en este proceso

Claro, Diego. Mientras hay vida, hay camino. Un abrazo.

Y tú, ¿qué opinas?

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